La hermosa Ester: 004

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La hermosa Ester Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


BASSÁN:

Por cierto que ha sido muestra
de su magnánimo pecho.
Mas ¿hay sitio donde quepan?

EGEO:

En este bosque del Rey
se han puesto diversas tiendas,
y sobre columnas blancas
toldos de diversas telas
que cuelgan por varias partes
de cordones de oro y seda.
Hay ricas bordadas cantas,
y sobre la verde hierba
tales alfombras, que hacen
a las flores competencia.
Hay vasos de oro y cristal,
donde es rey de las cabezas
el aromático vino
que las mismas plantas riega.
También en su gran palacio
hace convite la Reina
a todas las bellas damas
y a las señoras de Persia;
tan espléndido, que creo
que hasta el fénix que se quema
en los olores de Arabia,
se ha puesto por excelencia,
y que ya no habrá más fénix;
porque si es verdad que engendra
el muerto al vivo en sus llamas,
ya no habrá quién le suceda;
ya no vuelan por el aire
las aves, o pocas vuelan;
ya no hay peces en los ríos
ni animales en las sierras,
ni hay en los árboles frutos,
ni parece que le queda
por muchos años, Bassán,
a naturaleza fuerzas.
Está, admirada la India,
la mar parece que tiembla
de que han de arar sus entrañas
hasta sacar sus arenas.
Mas oye: que sale el Rey
de la comida postrera,
con sus príncipes y grandes.


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