La hermosa Ester: 028

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La hermosa Ester Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


ESTER:

¡Ay, Mardoqueo, qué cosas
tan peregrinas me cuentas,
tan nuevas a mis oídos
y a mi castidad tan nuevas
no te espantes si a la cara
salen colores apriesa,
ventanas en que al peligro
se asoma nuestra vergüenza.
Yo haré, tío, lo que mandas,
si dices que Dios lo ordena,
y ojalá que fuese yo,
aunque tan indigna sea,
por quien el pueblo cautivo
ya que del todo no vuelva
a la gran Jerusalén,
menos castigo padezca.

MARDOQUEO:

La gente suena, sobrina,
que conduce las doncellas;
ven, mudarás de vestido
si te dan lugar que puedas.

ESTER:

¡Inmenso Dios, vuestra soy!
Vuestra grande omnipotencia
por instrumentos tan flacos
suele obrar cosas como estas.
Délbora rigió a Israel:
Dadme entendimiento y fuerzas
para saber agradaros,
pues que yo os doy la obediencia.


La hermosa Ester de Lope de Vega

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