La hermosa Ester: 032

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La hermosa Ester Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


SIRENA:

  Corren sin arte las fuentes,
y del monte despeñadas,
dan a los prados lazadas
de cristalinas serpientes;
los árboles eminentes
no están por orden plantados;
allí se ven los ganados,
allí el pastorcillo canta,
con los pasos de garganta
a los arroyos hurtados.
  Sale el libre conejuelo,
desde la hierba al vivar,
y la liebre suele estar
en cama de campo, al hielo;
cruzan por el verde suelo
los tiernos gamos celosos;
con suspiros amorosos
gime la tórtola ausente,
cuando el sol al Occidente
vuelve sus rayos hermosos;
  el pajarillo enjaulado
no causa tanto contento,
del ciudadano aposento
en los balcones colgado;
la fruta en plato dorado
no agrada como en la rama,
y así el gusto del Rey llama
a la ruda labradora
más que a la grave señora
y a la bien compuesta dama.


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