La hermosa Ester: 042

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La hermosa Ester Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ISAAC:

Mal has hecho,
porque con tanto amor, si la supiera,
para nuestra prisión remedio fuera.

MARDOQUEO:

Diversas cosas va ordenando el cielo
para bien del cautivo pueblo suyo,
de las que puedes tú pensar agora,
de las cuales Ester será la estrella;
tiéneme un sueño, Isaac, tiéneme un sueño
lleno de confusión.

ISAAC:

Pues qué, ¿imaginas
que no es sueño animal, de los que nacen
de la solicitud del pensamiento?

MARDOQUEO:

Por sobrenatural le temo y siento.
Yo vi romperse el cielo por mil partes
con horrísonos truenos, y hacer guerra
uno con otro dos dragones fieros,
a cuya confusión vi que salían
dos ejércitos fuertes a batalla
campal contra los justos inocentes,
los cuales, viendo la tragedia tristes
de sus amadas vidas, con mil lágrimas
pidiendo estaban su remedio al cielo.
Entonces una humilde fuentecilla
iba saliendo con pequeña fuerza,
pero creció de suerte, que excediendo
las márgenes floridas con las aguas,
se vino a hacer un caudaloso río;
el sol salió con mil hermosos rayos,
y dándoles mil géneros de muertes,
los humildes vencieron a los fuertes.


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