La hermosa Ester: 058

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La hermosa Ester Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


AMÁN:

  A no ser descompostura
de un príncipe soberano
poner en tan vil criatura
la espada noble y la mano,
que el sol derribar procura,
  fuera y le hiciera pedazos,
ensangrentando las puertas
con la boca a faltar brazos;
mas a bajezas tan ciertas
convienen vigas y lazos.
  ¡A mí, que al salir de Oriente
el sol se humilla a mi frente!
¡A mí, sin cuya licencia
no hace del mundo ausencia
ni da la vuelta a Occidente!
  ¡A mí, que si quiero, al suelo
haré humillar las estrellas
y los planetas del cielo,
y que puedo andar sobre ellas
y hacer pedazos su velo!
  ¡A mí, de quien tiembla agora,
desde el Gange hasta el Jordán,
cuanto el sol ilustra y dora!
¡Al Virrey, al rey Amán,
de cuanto mira el aurora!
  ¡A mí, que en amaneciendo
cantan mil himnos las aves,
hasta las fuentes riendo
van por arroyos suaves,
solo mi nombre diciendo!
  ¡A mí, un triste, un vil hebreo!
Ahora bien; mayor venganza
que en su vida hacer deseo;
que una vida poco alcanza
a las ofensas que veo:
  el Rey es, que ha dejado
a Ester. ¡Notable ocasión!


La hermosa Ester de Lope de Vega

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