La hermosa Ester: 064

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La hermosa Ester Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


SELVAGIO:

Yo te agradezco el favor
y la memoria también,
  mas a las reinas que han sido
no está bien tratar de amores
con los rústicos pastores
ni deslustrarse el vestido;
  tú vienes ya como zarza:
yo, como de lana soy:
temo, si el pecho te doy,
que en tus espinas se esparza:
  vuelve, Sirena, a reinar:
deja el prado y el aldea.

SIRENA:

¡Bien tratas quien te desea,
porque te viene a buscar!

SELVAGIO:

  ¿Tú a mí, después que del Rey
habrás sido despreciada,
porque Ester sola es amada
por matrimonio y por ley?
  ¿Tú a mí, de quien al partirte,
una palabra amorosa
no te escuché, ni ya es cosa
puesta en razón el servirte,
  porque el estilo de corte
que traes en los oídos,
en nuestros rústicos nidos
no hallará pluma que corte
  Vuélvete a reinar, Sirena:
deja nuestra soledad
que viva sin voluntad,
que es como vivir sin pena;
  que te aseguro de mí
que en extremo te quería
en tanto que no te vía,
y no después que te vi,


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