La hermosa Ester: 092

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La hermosa Ester Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ASUERO:

  A su Dios, a su patria, a sus parientes
ofende el que es ingrato al beneficio:
de muchos vicios es bastante indicio
aunque en maldad parezcan diferentes;
es deshonra tomar entre las gentes,
y nunca dar, que es del ingrato oficio,
y solo con decir aqueste vicio,
responden los demás como presentes;
es de la yedra un natural retrato.
que al árbol que la tiene la desmedra
y sale deshojado de su trato,
y aunque engaña, amoroso como yedra,
jamás perdona agravio; que el ingrato,
el bien escribe en agua, el mal en piedra.
(AMÁN entre.)

AMÁN:

  ¿Qué manda tu majestad?

ASUERO:

¡Oh, Amán!

AMÁN:

Mi ventura ha sido
llamarme el Rey, si he tenido
segura su voluntad;
  porque ya en la plaza queda
hecha de cuarenta codos,
para que la vean todos
y que los muros exceda,
  la horca en que hoy ha de estar
el infame Mardoqueo:
pedir licencia deseo;
mas ya el Rey me quiere hablar.


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