La hermosa Ester: 112

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La hermosa Ester Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


AMÁN:

  ¡Cielos! ¿Qué será de mí?
Que en aquesta confusión,
bien me dijo el corazón
lo que al principio temí.
Ya todos se van de aquí;
como que ya visto han
que el basilisco de Amán
ha dado ponzoña al Rey.
¿Qué amor, qué exención, qué ley
darme la vida podrán?
  Fuese el Rey por el jardín,
fuese Ester a su aposento,
cada cual con pensamiento
de mi desdichado fin.
El ardiente serafín
que este pueblo circunciso
escribe en su paraíso,
parece que está a la puerta,
para mi desdicha abierta,
pues mi soberbia lo quiso.
  ¿Podré salir? ¿podré entrar?
¿Qué puedo hacer, que sin duda,
aunque la guarda está muda,
ya me debe de esperar?
Mas bueno será pasar
al aposento de Ester.
Hebrea debe de ser;
no lo supe, que a su vida
respetara mi atrevida
mano, y del mundo el poder.
  Pedirle quiero la mía;
que en tan divina hermosura
no ha de haber alma tan dura
que no ablande mi porfía.
¡Quien el Oriente solía
como a rey obedecer,
ruega una mujer! ¡a Ester
voy a rogar desta suerte!
¡Pero qué cosa tan fuerte
no se ha rendido a mujer!


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