La hermosa Ester: 113

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 113 de 123
La hermosa Ester Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


(Éntrese, y salgan MARDOQUEO y ESTER.)
MARDOQUEO:

  El sueño, dulce Ester, se va cumpliendo,
y trocándose el llanto en alegría
que los cielos estaba entristeciendo.
  ¡Bendito sea para siempre el día
que para dar salud a Israel naciste,
que el cuchillo feroz de Amán temía!
  ¡Con qué artificio soberano hiciste
que el Rey tuviese lástima a tus ojos,
y tu cautivo pueblo redimiste!
  Tuyos serán, Ester, nuestros despojos;
a ti, que de las hembras no difieres
que templaron del cielo los enojos,
  vendrán niños, ancianos y mujeres,
y echados a tus plantas, darán voces,
que su señora y su remedio eres.

ESTER:

  Tío y señor, si mi humildad conoces,
¿para qué me bendices desa suerte?
Mil años, plegue a Dios, el cetro goces;
  que en más alto lugar espero verte,
que aquel en cuya frente el pie pusiste,
a quien espera ya violenta muerte.


<<<
>>>