La hermosa Ester: 119

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La hermosa Ester Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ESTER:

A tu poderosa diestra
mi humilde pecho se inclina.

ASUERO:

  ¿Quieres otra cosa, Ester?

ESTER:

Señor, escúchame atento:
sabrás, pues que ya es razón,
un secreto.

ASUERO:

¿Qué secreto?

ESTER:

Cuando vine a tu palacio
obediente al mandamiento
de mi Rey y mi señor,
callé por muchos respetos
el decirte que era hebrea,
de aquel desdichado pueblo
que Nabucodonosor
trajo cautivo a tu imperio.
Callé mis padres, que ya
en cautiverio murieron,
y callé también, señor,
que es mi tío Mardoqueo,
que viendo al soberbio Amán
pretender tu lauro y cetro,
y por no adorar un hombre
tan ambicioso y soberbio,
no le quería ofrecer
lo que a solo Dios inmenso
debe el que conoce que hay
pena y gloria, infierno y cielo.


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