La hija del aire: 026

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La hija del aire Jornada I Pedro Calderón de la Barca


FLORO:

...es muy mal vicio.
En cortesía me dio
este abrazo; y así, no,
no maliciéis.

CHATO:

¿Yo malicio?
Ya sé yo que es muy cortés
Sirene, y esto advertí,
que está muy segura en mí.
No os enojéis; entrad, pues,
en buena hora, señor.

FLORO:

Pues que es más vuestra que mía,
venid acá en cortesía.
(Llévala de la mano.)

CHATO:

Ya estamos solos, honor:
¿qué hemos de hacer? ¡Qué sé yo!
Si el mundo bajo me hizo
de barro tan quebradizo,
y de bronce y mármol no,
¿qué hay que esperar, si me ven
quebrar al primero tri?
¿Eso dices, honor? Sí,
juro a Dios que dices bien.
¿Qué pie o brazo me ha quebrado
su abrazo? ¿De qué me asusto?
Fuera que sentir el gusto
del prójimo es gran pecado.
Y entre éstas y otras, yo,
por estarme discurriendo,
aun estorbar no pretendo
lo que otra venganza no.


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