La hija del aire: 060

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La hija del aire Jornada II Pedro Calderón de la Barca


CHATO:

«¿Era hora de venir,
amigo? Un siglo ha que espero».
No habré palabra; que diz
que el reñir no es buen acuerdo
a las horas del comer.
Comimos, y él muy contento
se fue hasta hora de cenar
a pasear por esos cerros.
Yo, en viéndome solo, dije:
«¡Ah Sirene!, ¿cómo es esto?
¿Fuera de las cinco leguas
tiene aqueste alojamiento
jurisdicción?». Ella entonces
me dijo que, si la aprieto,
que ha de huir de mí. «Sí harás»,
la dije un poco más recio;
y aquí comenzó el amago.
Viole, y dijo: «Sobre eso
el mundo nos ha de oír».
«Sí oirá, dije, porque es cierto
que no se ha de averiguar
con vos todo el mundo entero,
porque sos una atrevida».
«El Rey, dijo, ha de saberlo».
«Sí sabrá, la respondí,
pero le pesará de ello
más a otro»; y cayó el amago.
Dio gritos, vino corriendo,
llegasteis vos, y quedose
por hoy remitido el pleito,
hasta que el señor soldado
venga y diga qué hay en esto.


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