La hija del aire: 066

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La hija del aire Jornada II Pedro Calderón de la Barca


IRENE:

Dame, gran señor, tu mano.

NINO:

¡Oh, Irene divina y bella!,
bien este favor merece
mi amor.

IRENE:

No me lo agradezcas;
que una pretensión me trae.

NINO:

¿Qué habrá que negarte pueda?
Sin saberla, la concedo;
di ahora, pues.

IRENE:

Ya te acuerdas
que en la batalla de Lidia
quedé en el campo por muerta,
que me dio vida un soldado
y me llevó hasta mi tienda.
Pues este soldado, ahora,
por no volverse a su tierra
sin que el socorro le pague,
me ha hecho contigo tercera
de su pretensión.

NINO:

¿Qué ha sido?


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