La hija del aire: 075

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La hija del aire Jornada II Pedro Calderón de la Barca


IRENE:

¿Qué retórico orador,
qué enamorado poeta
os dio para esa pintura
tantas rosas y azucenas,
tanto oro, tanto marfil,
tanta nieve, tantas perlas?

MENÓN:

Todo esto fue desvelar,
llegando vos, la sospecha
del Rey.

IRENE:

Y antes que llegase,
¿por qué fue el encarecerla
tanto, que ya la atención
a oír estaba dispuesta?

MENÓN:

Porque el modo de hallarla,
que no oistes, le hizo fuerza
para que se la pintara.

IRENE:

¡Buena disculpa!

MENÓN:

¿No es buena?

IRENE:

Sí debe de serlo; pero
aunque yo quisiera creerla,
no puedo.


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