La hija del aire: 085

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La hija del aire Jornada II Pedro Calderón de la Barca


SEMÍRAMIS:

Ni sé quién soy, ni es posible
decírtelo, porque tengo
aprisionada la voz
en la cárcel del silencio.
Basta saber que soy una
mujer tan feliz, que puedo
haberos dado la vida,
¡oh, generoso mancebo!,
cuyo semblante, no sé
por qué secreto misterio,
a amor y a veneración
me está provocando a un tiempo.

NINO:

Espera, pues.

SEMÍRAMIS:

Aventuro
mucho si aquí me detengo.

NINO:

¿En qué?

SEMÍRAMIS:

En que me conozcan...

MENÓN:

(Dentro.)
Hacia esta parte fue.


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