La hija del aire: 147

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La hija del aire Jornada III Pedro Calderón de la Barca


CHATO:

¡Señor!, ¡ah, señor!, ¡señor!
Fuese yendo paso a paso,
sin hacer de mí más caso
que de un enfermo un doctor,
que ésta es la cosa de que
menos se le da, a fe mía,
pues viéndole cada día,
parece que no le ve.
Saber quise si es así
una voz que ahora corrió
de que a Semíramis no
se le da un maravedí
de todo su amor, porque
la quiere el Rey; y yo hallo
que haría mal en pescudallo,
supuesto que ya lo sé.
Que claro está que una dama
más del Rey lo querrá ser,
que de otro propia mujer;
porque aquello de la fama
es fama, y póstuma ya,
que ha mil días que murió;
o, si no, dígalo yo,
o mi mujer lo dirá.
¿Qué importa a los que me ven
ser de ella expulso marido,
si yo ando en traje lucido,
como bien y bebo bien?


La hija del aire de Calderón

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