La hija del aire: 162

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La hija del aire Jornada III Pedro Calderón de la Barca


SEMÍRAMIS:

De esta suerte.
 (Sácale la daga.)
Dándome muerte tu acero.

NINO:

Prodigiosa mujer, tente;
que ya, en mi sangre bañado
te estoy viendo, osada y fuerte,
esgrimir contra mi vida
iras y rayos crueles.
¡Mi mismo cadáver, Cielos,
miro en el aire aparente!
Pálido horror, ¿qué me sigues?
Sombra infausta, ¿qué me quieres?
¡No me mates, no me mates!

SEMÍRAMIS:

¿Qué te acobardas, qué temes,
señor, si este acero sólo
contra mí sus filos vuelve?
Contra mi pecho le esgrimo,
no contra ti; no receles,
pues a mi lealtad y a él
juntos a tus pies nos tienes.


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