La imperial de Otón: 013

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La imperial de Otón Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


MARGARITA:

¿Dónde nació sino entre ellos
la simonía?

RUGERO:

No es dellos
acto tan bárbaro y ruin
  sino de otra gente inicua
que Dios deja de sus manos,
que a prelados tan cristianos
vana sospecha se aplica.

MARGARITA:

  Si la gracia pretendía
comprar de Dios algún hombre,
no hay Rugero que te asombre
la corona deste día.
  Yo quiero [a] don Juan tanto,
aunque humilde mujer soy,
que con el temor que estoy
de ningún santo me espanto:
  el oro corrompedor
no hay virtud que no contraste.

RUGERO:

Basta, señora, que baste,
para empresas del amor.
  Basta que acabe una guerra,
basta que conquiste un muro,
que ablande un juez más duro
que el corazón de la tierra,
  pero en casos de tal peso,
donde a Dios se teme tanto,
que pongas duda me espanto
de la verdad del suceso.


La imperial de Otón de Lope de Vega

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