La imperial de Otón: 114

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La imperial de Otón Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


OTÓN:

  Cesen ya las palabras afrentosas,
valerosa Etelfrida, que te juro
por el supremo autor que rige al cielo,
por mi real corona y por tus ojos,
que son las piedras y diamantes della,
de no entrar en mi casa ni quitarme
la espada en Praga ni comer bocado
hasta volver en busca de Rodulfo.
Venciome tu valor que, nuevamente,
dentro del pecho corazón me infunde.
Conocí mi flaqueza y cobardía,
y pagarela con verter mi sangre.
¡Llamad luego Ataúlfo! ¡Ataúlfo, viene!
(Sale ATAÚLFO.)

ATAÚLFO:

Vengo a servirte, Otón.

OTÓN:

Deja, Conde amigo,
los brazos de Rosela y de tus hijos;
deja tu casa, pues que yo no puedo
gozar los de la Reina y ver la mía;
que, sin tener un hora de descanso,
en busca de Rodulfo volver quiero;
el campo marche y máteme la honra
de una mujer tan varonil que puede
entre las de la fama ser octava.

ATAÚLFO:

¡Ese valor es digno de tu pecho!


La imperial de Otón de Lope de Vega

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