La lucha por la vida II: 060

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La lucha por la vida II Segunda parte Pío Baroja


-Aquí está ella -dijo Esther, y abrió la puerta. Penetró Fanny en el estudio. Venía pálida, descompuesta.

-¿No me esperabas? -preguntó a Esther.

-Sí;’sabía que vendría usted.

-¿Qué le quieres a Oswald?

-Nada; quiero decirle qué clase de mujer es usted; quiero contarle sus perfidias nada más. Usted ha cometido conmigo, que me fiaba en usted como en mi madre, una acción villana; usted me ha vendido. Me dijo usted que Oswald había engañado a una mujer para abandonarla después.

-¡Yo! -dijo con asombro el pintor.

-Sí, usted; ella me lo contó; me dijo también que usted era un pintor despreciable y sin talento.

Fanny, asombrada, desprevenida, no contestó una palabra.

-Durante el tiempo que usted y yo nos tratamos -siguió diciendo Esther, dirigiéndose a Oswald-, no dejó ocasión de hablar mal de usted, de insultarle; decía que usted quería seducirme; le pintaba a usted como un malvado, como un canalla, como un hombre repugnante...

-¡Mientes, mientes! -gritó Fanny, con voz chillona.

-Digo la verdad, sólo la verdad. Yo entonces creía que sus consejos eran por mi bien, por el cariño que me tenía; después vi que había cometido conmigo la perfidia más grande, más inicua que se puede cometer, valiéndose del ascendiente que tenía sobre mí.

-Pero usted me escribió una carta -dijo Oswald.

-Yo, no.

-Sí, una carta en que contestaba con burlas a mis palabras.

-No; yo no he escrito esa carta; la escribiría Fanny, que quería a todo trance apartarle a usted de mí.

-¡Oh! Ha matado mi vida -exclamó Oswald de un modo enfático, y se sentó junto a la mesa y apoyó la frente en la mano; luego se levantó de la silla y comenzó a pasear de un lado a otro del cuarto.

-Ésta es la verdad, la pura verdad -afirmó Esther-, y quería que la supiera usted, y delante de ella, que no podrá desmentirme. A mí me ha hecho desgraciada; pero ella no gozará tranquilamente de su perfidia.

-¡Ha matado mi vida! -replicó Oswald con su tono enfático.

-Ella. Ha sido ella.

-Te mataré -gritó Fanny con voz ronca, agarrando de los brazos a Esther.

-Pero ¿ahora sabe usted que lo que ha dicho de mí es mentira?

-preguntó Oswald.

-Sí.

-Ahora, ¿podrá usted oírme?

-Ahora, ¡ja..., ja! -rió Fanny-;ahora tiene un amante.

-No es cierto -exclamó Esther.

-Sí lo es; viene todos los días a verte. Es uno rubio. No lo puedes negar.

-¡Ah! Estaba aquí hace un momento -dijo Oswald.

No es mi amante, es un amigo.

-Pero ¿por qué le has llamado a Oswald? -gritó Fanny con rabia-. ¿Es que le quieres?

-¡Yo, no! Pero quiero enseñarle a usted que no se juega con la vida de los demás como usted jugó con la mía. Me engañó usted; ya me he vengado.

-Te mataré volvió a gritar Fanny, y agarró del cuello a Esther.


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La lucha por la vida II "" Mala hierba "" de Pío Baroja

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