La lucha por la vida II: 082

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La lucha por la vida II Segunda parte Pío Baroja


-¿Qué?

-La muerte de Dolores la Escandalosa.

No sabia nada.

-Si; mataron a la vieja en una casa que llaman el Confesionario, que está hacia Aravaca. ¿Y sabes tú quién la mató?

-¿El Bizco?

-Sí, estoy seguro. El Bizco iba al Confesionario a reunirse con otros granujas.

-Es verdad. A mí me lo dijo.

-¿Has hablado con él?

-Sí; pero hace ya mucho tiempo.

-Pues si; los periódicos que contaron el crimen dijeron que el asesino era de una fuerza extraordinaria, que la mujer había acudido allá como quien va a una cita. Era el Bizco, estoy seguro.

-¿Y no le han cogido?

-No. Vidal quedó pensativo; se notaba que hacía esfuerzos para serenarse. Trajo el mozo de la taberna la comida; Manuel devoraba.

-¡Menuda carpata tienes tú, gachó! -dijo Vidal, ya tranquilizado, sonriendo.

-¡Dios! , si tenía un hambre...

Ahora vamos a tomar café.

Pagó Vidal, salieron de la taberna y entraron en el café de Lisboa. Mientras saboreaban el café, Manuel contempló a Vidal. Llevaba la cabeza muy lustrosa, la raya en medio y tufos rizados sobre las orejas. Tenía un gran aplomo en los movimientos; la sonrisa del hombre guapo, el cuello redondo, sin músculos salientes. Hablaba con simpatía, sonriendo siempre; pero sus ojos sagaces, falsos, descubrían la mentira de sus frases; no acompañaba a la afabilidad de su palabra cariñosa y de su sonrisa amable la expresión de sus ojos. En éstos no se leía más que desconfianza y cautela.

-Y tú, ¿qué haces? -preguntó Manuel, después de examinarle atentamente.

-¡Psch!... Vivo...

-Pero ¿de qué?, ¿cómo?

-Hay negocios, chico... Luego, las mujeres...

-Pero ¿tú trabajas?

-Según a lo que llames trabajar.

-Hombre, quiero decir que si vas a un taller.

-No.

-¿Tienes alguna querida?

-Ahora no tengo más que tres.

-¡Cristo! ¡Qué suerte! ¿Dónde las encuentras?

-Por ahí. En los teatros, en los bailes... Soy secretario del Bisturí y socio de la Paloma Azul y del Billete.

-¿Y de ahí tendrás muchas relaciones?

-¡Claro! Luego, con las mujeres es cuestión de labia... Algunas veces se las echa uno de incomodado y se le arrima a una un par de bofetadas...

-Tú vives al pelo... ¡Si yo pudiera hacer lo que tú!

-¡Pues es muy fácil!... Ahora tengo una chiquilla más bonita que el mundo y que está chalada por mí. Esta cadena de reloj me la regaló ella...

Pero lo más gracioso es que me anda rondando, ¿a que no te figuras quién?


La lucha por la vida II "" Mala hierba "" de Pío Baroja

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