La lucha por la vida II: 090

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La lucha por la vida II Tercera parte Pío Baroja


El Garro - Marcos Calatrava - El Maestro - Confidencias


Una noche salió Manuel del Círculo acompañado de un hombrecito con trazas de enfermo. Los dos llevaban el mismo camino; entraron en el café de Lisboa; el hombre se reunió allí con una mujer gorda y se sentó con ella, y Manuel se acercó a su primo.

-¿Qué hablabas con ése? -le preguntó Vidal al verle.

-Nada; de cosas indiferentes.

-Te advierto que es uno de la policía.

-¿Sí?

Ya lo creo.

-Pues lo he visto en el Círculo.

-Sí, cobra allí. Le llaman el Garro. Está casado con ésa, que es la Chana, una timadora antigua. Vivía en la calle de la Visitación, en casa de María la Guerrero, cuando yo me fui con la Violeta. La Chana entonces ya se dedicaba a perista; conocía a todos los inspectores y estaba liada con un matón que llamaban el Ministro, y a quien le mataron en la calle de Alcalá. Ten cuidado con el Garro, si te pregunta algo, no le digas nada; ahora, si puedes sonsacarle alguna cosa, eso sí, hazlo.

Al día siguiente el Garro volvió a reunirse con Manuel y le preguntó quién era y de dónde venía. Manuel, advertido, contó una porción de embustes con gran candor, y se hizo el engañado por Vidal y el Cojo.

-Le advierto a usted que son dos pájaros de cuenta -le dijo el policía.

-¿Sí, eh?

-¡Uf!, que se pierden de vista! El Cojo sobre todo, es atravesado. No se meta usted con él, porque es capaz de todo.

-¿Tan fiero es?

-Ya lo creo. Yo conozco su historia; él no lo sabe. Se llama Marcos Calatrava y es de buena familia. Hace algunos años cursaba medicina.

El Garro contó toda la historia de Marcos. Al principio había sido un gran estudiante. Luego, de pronto, comenzó a frecuentar garitos, y en uno de éstos robó una capa. Tuvo la mala suerte de que le cogieran ‘’in fraganti’’; le llevaron a la Cárcel Modelo y estuvo allí arriba dos meses. Al año siguiente tomó la decisión de no estudiar, y como de su casa no le mandaban dinero, comenzó a matonear por garitos y chirlatas. Una navajada que le dieron en una bronca que tuvo le quitó por algún tiempo sus arrestos de matón. Cuando se puso bueno fue a ver a la superiora de las Hermanas de la Caridad de San Carlos y le pidió dinero. Quería hacerse fraile, le había herido la gracia divina; y con su manera de hablar melosa la convenció, la sacó los cuartos y, además, una carta para el prior de un convento de Burgos.

Calatrava se gastó el dinero, y a los dos o tres meses estaba muerto de hambre. Entonces organizó una compañía de cómicos de la legua, a quienes explotó de una manera miserable, y al año o cosa así de recibir la carta de la superiora, en un período de hambre horrorosa, se encontró en el fondo de una maleta la carta y determinó aprovecharse de ella.

Como era hombre de decisiones rápidas, no vaciló; tomó el tren sin billete, y entre los fardos de los vagones de mercancías llegó a Burgos, se presentó en el convento y entró de novicio. Al poco tiempo pidió que le enviaran por los pueblos pidiendo limosna; al principio estuvo bien, hasta se distinguió por su celo; pero después empezó a hacer barbaridades, escandalizó a las personas piadosas de las aldeas, y cuando el prior, a quien había llegado la noticia de sus fechorías, le mandó llamar y volver al convento, Calatrava, sin hacer caso, anduvo explotando los hábitos, y cuando ya iban a pescarle, volvió a Madrid. A los tres o cuatro meses de estar aquí agotó todo su dinero y su crédito, y tomó la determinación de sentar plaza en Sanidad Militar y marcharse a Filipinas.

Un médico del regimiento, viendo a Marcos tan servicial y tan listo, trató de ayudarle a terminar la carrera, y le colocó de interno en el Hospital Militar de Manila.

Inmediatamente Calatrava empezó a robar de la botica del hospital medicamentos, vendajes, aparatos, todo lo que podía, para venderlo; le despacharon de allá; pidió la absoluta y se dedicó a cobrar el barato en los chabisques de Manila. Como era tan quisquilloso, pronto allí se le hizo la vida imposible, y entonces recurrió a un Círculo de militares y consiguió que se hiciera una colecta para él, y con el dinero vino a España.


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