La lucha por la vida II: 111

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

VII
Pág. 111 de 121
La lucha por la vida II Tercera parte Pío Baroja


La Fea y la Salvadora - Ortiz - Antiguos conocidos


Salieron los dos por la calle del Barquillo a la de Alcalá.

«No me vuelven a coger», pensó Manuel; pero luego se le ocurrió que tan tupida y espesa era la trama de las leyes, que resultaba muy difícil no tropezar con ella aunque se anduviese con mucho tiento.

-Y no me ha dicho usted todavía por quién me dejan libre -exclamó Manuel.

-¿Por quién te han puesto libre? Por mí -contestó Garro. Manuel no contestó.

-Y ahora, ¿adónde vamos? -preguntó.

-Al Campillo del Mundo Nuevo.

-Entonces tenemos camino largo.

-En la Puerta del Sol tomaremos el tranvía de la Fuentecilla.

Efectivamente, así lo hicieron. Bajaron en el sitio indicado y tomaron por la calle de la Arganzuela. Al final de esta calle, a mano derecha, ya en la plaza que constituye el Campillo del Mundo Nuevo, se detuvieron. Pasaron por un largo corredor a un patio ancho con galerías. En la primera puerta abierta entró el Garro y preguntó con voz autoritaria:

-¿Vive aquí un cabo del Orden que se llama Ortiz?

Del fondo de un rincón oscuro, en donde trabajaban dos hombres cerca de un hornillo, contestó uno de ellos:

-¿A mí qué me cuenta usted? Pregúnteselo usted al portero.

Los dos hombres estaban haciendo barquillos. Tomaban de una caldera, llena de una masa blanca como engrudo, una cucharada y la echaban en unas planchas que se cerraban como tenazas. Después de cerradas las ponían al fuego, las calentaban por un lado y por otro, las abrían y en una de las planchas aparecía el barquillo, como una oblea redonda. El hombre, rápidamente, con los dedos, lo arrollaba y lo colocaba en una caja.

-¿De manera que no saben ustedes si vive o no aquí Ortiz? -preguntó de nuevo el Garro.

-Ortiz -dijo una voz del fondo negro, en donde no se veía nada-. Sí, aquí vive. Es el administrador.

Manuel entrevió en el agujero negro dos hombres tendidos en el suelo.

-Pues si es el administrador -dijo el que trabajaba-, hace un momento estaba en el patio.

Salieron el Garro y Manuel al patio y el agente vio al guardia en la galería del piso primero.

-¡Eh, Ortiz! -le gritó.

-¿Qué hay? ¿Quién me llama?

-Soy yo, Garro.

Bajó el guardia con rapidez, y apareció en el patio.

-¡Hola, señor Garro! ¿Qué le trae a usted por aquí?

-Este muchacho es el primo de ese que han matado en el puente del Sotillo; conoce al agresor, que es un randa conocido por el Bizco.

-¿Quieres encargarte de la captura?

-Hombre... Si me lo mandan...

-No; la cuestión es si tienes tiempo y quieres hacerlo. Yo llevo una carta aquí del juez para tu coronel, pidiéndole que te encargues tú de la captura. Ahora, si no tienes tiempo, dilo.

-Tiempo hay de sobra.

-Entonces, ahora voy a dejar la carta a tu coronel.

-Bueno. ¿Habrá alguna propinilla, eh?

-Descuida. Aquí está el chico; no le sueltes, que te acompañe.


<<<

La lucha por la vida II "" Mala hierba "" de Pío Baroja

Primera parte - I - II - III - IV - V - VI - VII

Segunda parte - I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Tercera parte I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Índice de artículos

>>>