La lucha por la vida III: 035

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La lucha por la vida III Primera parte Pío Baroja


Todas las vecinas habían salido a las ventanas a presenciar la ceremonia. Después de los cánticos, Jesús se subió a un banco, cogió una bota de vino y lo derramó sobre la cabeza del muñeco.

-En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo -gritó-, te bautizo y te doy el nombre de Curda I, rey de todas las Cogorzas, príncipe de la jumera, conde de la Tajada y señor de la Papalina.

El de la sartén comenzó a golpearla furiosamente.

-¡Silencio! -exclamó Jesús con voz vibrante-. Pueblo de Madrid: ¿juras defender a su majestad Curda I, a todas horas y en todos los momentos?

-Sí, sí -gritaron los cuatro, enarbolando escobas, espadas y sartenes.

-¿Reconoceréis como vuestro legítimo rey y soberano a su majestad Curda I?

-Sí, sí.

-¿Juráis dar vuestras haciendas y vuestras vidas a su majestad Curda I?

-Sí, sí.

-¿Juráis derramar vuestra sangre en los campos de batalla por su majestad Curda I?

-Sí, sí. 55 -¿Juráis no reconocer nunca ni aun en el tormento, otro rey que su majestad Curda I?

-Sí, sí. -Pues, bien; pueblo inepto, pueblo nauseabundo, si así lo hacéis, Dios os lo premie, y si no, os lo demande. ¡Sus! ¡Papalina y cierra España! ¡Muera el infiel marroquí! Acordaos de que vuestros padres tuvieron la honra de morir por los Papalinas, de ser destripados por los Papalinas, de ser violados por los Papalinas. ¡Vivan los Papalinas!

-¡Vivan los Papalinas! -gritaron todos.

-Ahora que comience la libación -dijo Jesús-. ¡Que rompan a tocar las músicas! ¡Que arda en festejos el pueblo!

Luego con su voz natural, le dijo al chico:

-¡Anda, trae unos vasos!

El aprendiz entró en la imprenta; Manuel le cogió del brazo y le dijo:

-Dile a ése que estoy aquí.

Con la orden se acabó inmediatamente la ceremonia y volvieron los obreros al trabajo.

-Muy bien dijo Manuel-; muy bien -y engarzó una serie de blasfemias-.

Ahora se van ustedes todos a la calle. De manera que dejan ustedes esto solo y se ponen a armar escándalo, para que el amo de la casa le despida a uno...

-Es que el chico ayer pescó la primera curda -dijo Jesús-, ¿sabes?, y la hemos celebrado.

-Haberla celebrado en otra parte. Bueno. A trabajar, y otra vez estas fiestas las hacen ustedes en los Cuatro Caminos.

Jesús fue a las cajas, pero al poco rato volvió.

-Dame la cuenta -le dijo a Manuel muy fosco.

-¿Por qué?

-Me marcho; no quiero trabajar aquí.

-¿Pues qué hay?

-Eres un cochino burgués que no piensas más que en el dinero. No tienes alegría.

-Mira, sigue ahí, si no quieres que te meta el componedor por la boca, ¡ladrón!

-Eres un mal compañero...; además, siempre me estás insultando.

-¿Y me vas a dejar ahora que todavía estoy malo?

-Bueno, me quedaré hasta que te cures.


Fin1.jpg de la Primera parte


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La lucha por la vida III "Aurora roja" de Pío Baroja


Prólogo

Primera parte - I - II - III - IV - V - VI - VII

Segunda parte - I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Tercera parte - I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Índice de artículos

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