La lucha por la vida III: 044

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La lucha por la vida III Segunda parte Pío Baroja


Se entabló entonces un diálogo vivo entre Prats y Rebolledo.

-¿Y el que guarde dinero? -preguntó el jorobado.

-No habrá dinero, ni propiedad, ni guardias para vigilar la propiedad.

-¿Y los ladrones?

-No habrá ladrones.

-¿Y los criminales?..., ¿los asesinos?

-No habrá criminales. Sin propiedad, no hay ladrones, ni gente que asesine para robar.

-Pero hay hombres que asesinan porque tienen mala sangre desde chicos.

-Ésos son enfermos, y hay que curarlos.

-¿Entonces, las cárceles se convertirán en hospitales?

-Sí.

-¿Y lo alimentarán a uno allá sin hacer nada?

-Sí.

-Pues va a ser el gran oficio el de criminal dentro de poco.

-Usted todo lo quiere tomar al pie de la letra -dijo Prats-.

Esas cosas de detalles se estudiarán.

-Bueno, y otra cosa: los obreros, ¿qué vamos ganando con la anarquía?

-¿Qué? Mejorar la vida.

-¿Ganaremos más?

-¡Claro! A cada uno se le dará el producto íntegro de su trabajo.

-Eso quiere decir que a cada uno se le dará lo que merece.

-Sí.

-¿Y quién lo tasa? ¿Y cómo se tasa?

-¿No se ve claramente lo que uno ha trabajado? -dijo Prats de malhumor.

-En el oficio de usted y en el mío, sí; pero en los ingenieros, en los inventores, en los artistas, en los hombres de talento, ¿quién les tasa el trabajo?

Esta exclusión de su persona entre los hombres de talento indignó al catalán, que dijo en un arranque de malhumor:

-Ésos, que vayan a romper piedra a la carretera.

-No -arguyó Maldonado-; que cada uno haga su obra. El uno dirá: «he escrito este libro»; el otro: «he cultivado este prado»; el otro: «he hecho este par de zapatos»; y no será el uno superior al otro.

-Bueno -replicó Rebolledo-; pero aun suponiendo que el inventor no sea superior al zapatero, dentro de los inventores habrá uno que invente una máquina importante y otro que haga un juguete, y uno será superior a otro; y dentro de los zapateros habrá también unos buenos y otros superiores a otros.

-No, porque la idea de categoría habrá desaparecido.

-Pero eso no puede ser.

-¿Por qué no?

-Porque es como si yo le dijera a usted: «Este banco es mayor que esa bocha»; y usted me dijera: «Mañana no lo será, porque vamos a suprimir los metros, las varas, los palmos, todas las medidas, y no se verá si es mayor o menor».

-Es que usted todo lo mira tal como es ahora, y no puede usted comprender que el mundo cambia en absoluto -dijo Maldonado con desdén.

-¡Sí, no lo he de poder comprender! Tan bien como usted. Yo no dudo de que tenga que variar; de lo que dudo es de que usted sepa cómo va a variar. Porque usted me dice: no habrá ladrones, no habrá criminales, todos serán iguales...; no lo creo.

-No lo crea usted.


La lucha por la vida III "Aurora roja" de Pío Baroja

Prólogo

Primera parte - I - II - III - IV - V - VI - VII

Segunda parte - I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Tercera parte - I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

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