La lucha por la vida III: 087

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La lucha por la vida III Tercera parte Pío Baroja


Recuerdo las primeras preguntas, que decían así: «¿Qué es la dinamita, niño?» «La dinamita es una mezcla de arena y de nitroglicerina, que se hace detonar por medio de la cápsula de un fulminante.» «¿Cómo se prepara la dinamita, niño?» «Se prepara primero la nitroglicerina, tratando la glicerina con una mezcla en frío, de ácido nítrico y de ácido sulfúrico, y luego se mezcla con una substancia inerte.» El chico sabía cómo se hacían todas las bombas y todos los explosivos. Cuando al padre lo llevaron a Montjuich, nos solía decir: «Yo no sé si me matarán; pero tengo un consuelo, que mi hijo sabe hacer dinamita.»

Se levantaron todos del banco, porque sentían frío. Comenzaba a amanecer. La luz fina y velada de la mañana iba filtrándose entre las nubes de un gris de estaño. Desde el repecho de la colina vieron la cavidad inmensa del Tercer Depósito, que estaban construyendo.

Siguieron después el Canalillo, con sus filas de chopos, sin hojas, al lado de la cinta de agua que brillaba y se curvaba en mil vueltas.

-Yeso de las órdenes del Comité Central de Londres, ¿es verdad? -preguntó Manuel.

-¡Quiá, hombre! Son leyendas -replicó el Libertario-. No ha habido nunca tales órdenes .

... Ya la claridad de la mañana se esparcía por la tierra, sembrada de hierba. El cielo se llenaba de nubes pequeñas y blancas, como vellones de lana, y en el fondo, cortando el horizonte, iba apareciendo el Guadarrama, orlado por la claridad del día.

Un labrador sembraba, marchando detrás del arado; sacaba el grano de una espuerta que le colgaba del cuello y echaba un puñado de semilla al aire, que brillaba un momento como una polvareda y caía en los surcos de la tierra oscura.

Caruty cantó una canción en argot campesino, en la que se llamaba ladrones y canallas a los propietarios. Después entonó la Carmañola Anarquista:

Ça ira, ça ira, ça ira, tous les bourgeois á la lanterne; ça ira, ça ira, ça ira, tous les bourgeois on les prendra;

y saltaba el hombre, exagerando los movimientos de una manera grotesca...

Había aclarado ya el campo; algún tinte de rosa brotaba del cielo; el Guadarrama iba apareciendo velado por nieblas alargadas y blancas; cerca surgía una como ciudad amurallada, con una tapia de ladrillos y casitas pequeñas de tejados rojos, con su iglesia en medio. Un sendero violáceo a la claridad de la mañana iba ondulando por el campo, hasta llegar a aquella aldea roja. Se acercaron a ella. Desde un altozano se veía el interior. En una de las casetas ponía: «Desinfección».

-Este es el hospital del Cerro del Pimiento -dijo el Libertario.

Siguieron adelante.

Salió el sol por encima de Madrid. La luz se derramó de un modo mágico por la tierra; las piedras, los árboles, los tejados del pueblo, las torres, todo enrojeció y fue dorándose poco a poco.

El cielo azul se limpió de nubes; el Guadarrama se despejó de nieblas; un pálido rubor tiñó sus cimas blancas, nevadas, de un color de rosa ideal. En los desmontes, algún rayo de sol vivo y fuerte, al caer sobre la arena, parecía derretirla e incendiarla.

Se metieron los anarquistas por una zanja y salieron al paseo de Areneros y siguieron adelante, hasta desembocar en la calle de Rosales.

El paisaje desde ella era espléndido. Sobre las orillas del río se extendía una niebla larga y blanca; los árboles de la Casa de Campo, enrojecidos por el otoño, formaban masas espesas de ocre y de azafrán; algunos chopos altos y amarillos, de color de cobre, heridos por el sol, se destacaban con sus copas puntiagudas entre el follaje verde oscuro de los pinos; las sierras lejanas se iban orlando con la claridad del día, y el cielo azul, con algunas nubes blancas, clareaba rápidamente... Se despidieron al llegar a la calle de Ferraz.

-Hay algo de loco en todos ellos -se dijo Manuel-. Habrá que separarse de esta gente.


La lucha por la vida III "Aurora roja" de Pío Baroja

Prólogo

Primera parte - I - II - III - IV - V - VI - VII

Segunda parte - I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Tercera parte - I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

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