La madre de la mejor: 022

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La madre de la mejor Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JOAQUÍN:

Las afrentas, oprobios y denuestos
que aquí me han dicho no me ofenden tanto
como ver la vergüenza de mi esposa,
honestísima, santa y religiosa.
  No queráis vos que yo le dé la culpa
y que por esa causa la aborrezca:
el sacerdote santo a mí me culpa,
y así es razón que yo el dolor padezca.
No quiero dar con la mujer disculpa,
ni que mi culpa a la de Adam parezca.
Yo solo soy culpado, y así digo
que merece Joaquín todo el castigo;
  Ana es buena, Señor: yo soy el malo,
Ana es Santa, Señor: yo quien no tiene,
aunque casado, el natural regalo
que por los hijos a los padres viene:
con estériles árboles me igualo,
y así vivir en montes me conviene:
no quiero ver la cara de mi esposa
por no la ver llorando o vergonzosa.
  Al monte quiero ir: no es bien que vuelva
a Nazarén, ni que a mi casa torne:
pase mi vida en una casa o selva
como el estéril boj, enebro y borne;
en esto es bien que mi dolor resuelva,
pues Dios no quiere que su templo adorne
de una imagen bendita que le ofrezco,
y que por mis pecados no merezco.
  Allí solo tratando mis pastores
esperaré la muerte con paciencia,
pues a la bendición de mis mayores
no dio lugar mi estéril descendencia;
las peñas dan cristal, las plantas flores,
yo solo, a quien de todos diferencia
el puro cielo, no doy flor ni fruto;
llorad, ojos, llorad mi eterno luto.
(Vase)


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