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La prenda de fidelidad

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LA PRENDA DE FIDELIDAD

Dulce memoria de la prenda mía,
Tan grata un tiempo como triste ahora,
Aureo cabello, misterioso nudo,
    Ven á mi labio.
¡Ay! ven, y enjugue su fervor el llanto
En que tus hebras inundó mi hermosa,
Cuando te daba al infeliz Fileno,
    Mísero amante.
Lágrimas dulces, de mi amor consuelo,
Decidme siempre que mi Lesbia es firme;
Decid que nunca romperá su voto
    Pérfida y falsa.
¡Oh! cuánto el alma de dolor sentía,
Cuánto mi pecho la aflicción rasgaba,
Cuando la hermosa con dolientes ojos
    Viéndome dijo:
«¡Siempre, Fileno, de mi amor te acuerda!
»¡Toma este rizo que mi frente adorna...
»Toma esta prenda de constancia pura...
    »Guárdala fino!»
Á donde quiera que la suerte cruda
Me arrastre, ¡oh rizo! seguirásme siempre,
Y de mi Lesbia la divina imagen
    Pon á mis ojos.
Tú me recuerdas los felices días
De paz y amor que fugitivos fueron,
Cual débil humo de aquilón al soplo
    Tórnase nada.
¡Oh! ¡cuántas veces su cabello rubio,
Al blando aliento de la fresca brisa
Veloz ondeaba, y en feliz desorden
    Vino á mi frente!
¡La luna amiga con su faz serena
Mil y mil veces presidió mi dicha...
Memoria dulce de mi bien pasado,
    Sé mi delicia!

(Abril de 1819.)