La vengadora de las mujeres: 028

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La vengadora de las mujeres Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


LUCELA:

Mi señora, quien enseña
a los dicípulos debe
satisfacer.

LAURA:

Oye, y piensa
que si quien anda a aprender,
por ignorancia o soberbia,
anda a poner objeciones,
confundirá las escuelas
y en su vida sabrá nada.

LUCELA:

Saquemos un entimema,
si te parece, señora,
de toda esta controversia.

LAURA:

No hay qué sacar; escuchad:
Concédese a la que llega
a tratar del matrimonio,
que con gran recato advierta
en las partes de su esposo,
porque si la cama y mesa
aumenta amor en algunos,
en otros enfado aumenta;
el más cuerdo se convierte
en un demonio y apenas
se mira en la posesión,
cuando la mayor belleza
desprecia, deja y olvida
por la más necia y más fea,
que si la propia mujer
le sufre por santa y cuerda,
piensa cómo él es demonio.


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