La vengadora de las mujeres: 100

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La vengadora de las mujeres Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


LISARDO:

Tú lo sabrás.

LAURA:

Oye, español, sus divisas.

LISARDO:

  ¿Pues no me dirás primero,
pues le has hecho tal favor,
que has sentido del valor
del español caballero?

LAURA:

  Después, Lisardo, sabrás
cuánto se encubre en los buenos.
Oye agora lo que es menos,
mientras que sabes lo más.
  Después que Arnaldo en el supremo asiento
ocupó su lugar, y yo en el mío,
con alas de oro por el manso viento,
la fama de que soy el precio envío
al aplauso templado el instrumento.
Entró Alejandro con gallardo brío;
Alejandro, gran duque de Ferrara,
que el Sol a verle en su balcón se para.
  Con calzas verdes, armas blancas lleva,
pendiente al hombro un verde manto escuro
con mil yedras de aljofar, labor nueva,
de quien si álamo no, firme fue muro
con los padrinos y el aplauso eleva
el vulgo ya de su valor seguro.


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