La vengadora de las mujeres: 122

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La vengadora de las mujeres Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


JULIO:

¿Estudiastes eso aparte?
¡Gentil decreto en verdad!

LISARDO:

Pues dime, Julio, ¿no sabes
que los mayores remedios
mayores dolores traen?

JULIO:

¿Haste desenamorado
de alguna ocasión bastante
con este récipe tú?
¿Por ventura te bañaste
con agua fuerte que gasta
las piedras y aun los diamantes?
Con sal y vinagre curan
los toros que vivos salen
de las garrochas del coso,
mas no a los pobres amantes.
Aun ya pisar los garbanzos
pudiera hacerlo, que un paje
que en penitencia le dieron
que en las suelas los echase
de los zapatos y echolos
cocidos por no picarse.
¿Qué haré, triste, que me muero
por Alejandro?

LAURA:

No hables
desa suerte.


La vengadora de las mujeres de Lope de Vega

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