Las Carnestolendas (Versión para imprimir)

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta es la versión para imprimir de Las Carnestolendas.

El presente texto ha sido copiado de Wikisource, biblioteca en línea de textos originales que se encuentran en dominio público o que hayan sido publicados con una licencia GFDL. Puedes visitarnos en http://es.wikisource.org/wiki/Portada



Personas
Pág. 01 de 14
Las Carnestolendas


Las Carnestolendas

Pedro Calderón de la Barca


UN VEJETE
EL REY QUE RABIÓ
RUFINA


MARTA CON SUS POLLOS
MARÍA
LA DAMA QUINTAÑONA


LUISA
MARICASTAÑA
EL GRACIOSO


PERICO EL DE LOS PALOTES
UN HOMBRE AL REVÉS
MÚSICOS


>>>

Entremés
Pág. 02 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


(Dentro el VEJETE, RUFINA, MARÍA y LUISA.)
VEJETE:

¡Rufinica, Rufina, Rufinilla!

RUFINA:

¿Hay tal rufincar? ¿Hay tal tarabilla?
¿Llamas, padre?

VEJETE:

En tu cuerpo, relamida.

RUFINA:

¿Qué menos digo yo?

VEJETE:

Así, raída.
¿a dónde estás, exenta?

RUFINA:

En esta sala.

VEJETE:

Venid, dame la capa noramala.

RUFINA:

Tómela vuesarced que ahí está puesta.

VEJETE:

Descarada respuesta.
¿Pullas me echáis, pedrada?
(Salen las tres tras del VIEJO.)

RUFINA:

¡Ay, Señor, no hay que decir nada!

MARÍA:

Padrecito del alma, lindo, hermoso...

LUISA:

Amo, galán de cuerpo y talle airoso...

RUFINA:

Padrecito, almacén de Navidades...

LUISA:

Inventor del mante
nga y el sepades.


Pág. 03 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


MARÍA:

Ansí tus años que son cuatro veintes...

RUFINA:

En Tetuán los cuentes.

MARÍA:

Pues el cosquilloso tiempo nos convida
de las Carnestolendas, por tu vida,
que nos dejes hacer una Comedia.

VEJETE:

¡Miren pues que Riquelme ni que Heredia
para representar! Mejor sería
gastar la noche y día
en hacer su labor.

LUISA:

Lindo regalo.

RUFINA:

Escupa, padre, que ha mentado el malo:
vaya arredro, patillas,
La labor deste tiempo es casadillas.

VEJETE:

¿Yo gastar en Comedias mi dinero?
¡Para compraros de comer lo quiero!

MARÍA:

Si licencia nos das que la estudiemos,
a comedia y a agua ayunaremos.

VEJETE:

¡Oh, loco tiempo de Carnestolendas
diluvio universal de las meriendas
feria de casadillas y roscones,
vida breve de pavos y capones
y hojaldres, que al Doctor le dan ganancia
con masa cruda y con manteca rancia!
Pues ¿qué es ver derretidos los mancebos
gastar su dinerillo
en tirar huevos?


Pág. 04 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


LUISA:

En esto su locura manifiestan,
que mejor es tirarnos lo que cuestan.

RUFINA:

¡Y cómo! Veinte huevos azareños
le cuestan veinte reales a sus dueños.
Tíranmelos y mánchanme un vestido,
quedo yo pesarosa y él corrido
sin alzar más cabeza en todo el día.

MARÍA:

Pues ¿cuál querré yo más, por vida mía,
estas galanterías criminales,
o en dinero civiles veinte reales?

RUFINA:

[Aparte.]
 (Luisa, agora es tiempo de lograr mi traza.

LUISA:

Yo voy y a tu galán clavo esta maza.
(Vase.)

RUFINA:

Mucho hay que temer estas contiendas,

VEJETE:

No hay quien no tema en las Carnestolendas:
el capón tome muerte supitaña,
el gallo ser corrido en la campaña,
el perro, de la maza el desconcierto,
las damas, de que el perro sea muerto,
las estopas de verse chamuscadas,
las vejigas de verse aporreadas,
la sartén si su tizne alguno pringa,
el agua que la sorba la jeringa,
el salvado de andar siempre pisado,
siendo a un tiempo salvado y condenado,
Cercadas nuestras ganas estos días
de ejércitos de mil pastelerías,
y tal hambre en el cerco padecemos
que hasta las herraduras nos comemos.


Pág. 05 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


MARÍA:

Mas todo, padrecito, se remedia.

VEJETE:

¿Con qué, hijitas rollonas?

LAS DOS:

Con comedia.

RUFINA:

De otro entretenimiento no gustamos.

LAS DOS:

Comedia, como Iglesia, nos llamamos.
(Sale el GRACIOSO, con maza, tras LUISA, que se esconde detrás de RUFINA.)

GRACIOSO:

¿A mi maza?

LUISA:

¡Socorro!

GRACIOSO:

Picarona,
¡a mí, convaleciente de fregona,
que sin valer dos habas,
hoy te enmoñas y ayer fregonicabas!
¡Vive Dios! Si no fuera (no te espante)
porque no tengo cólera bastante,
que un disparate hiciera,
y con saber las calles, me perdiera.
¿Yo con maza? ¿Soy mona? ¿A mi mamola?
¿Tan despegado soy que me echáis cola?
¡A mí cola! ¿he perdido alguna Cátedra?
¿Soy escabeche que, vendido a solas,
por un cuartillo más es todo colas?

LUISA:

Pues ¿qué le han hecho? Diga...


Pág. 06 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


GRACIOSO:

Estregadera
de cuanto barro hay en Talavera,
¡hacer pulpo a un cristiano!

MARÍA:

A los cristianos
de cuando en cuando los querría paganos.

GRACIOSO:

¿Paganos? ¿Qué decís?

RUFINA:

Tonto sois vos
que no paganos, sino paganós.

GRACIOSO:

Beso tus pies, que rabio por besallos,
por ver si las deidades crían callos.

VEJETE:

Señor, perdone usté aquesta moza,
que este tiempo en el cuerpo las retoza.
y váyase con Dios. Cerrad aquí, ¡hola!,
que no quiero pendencias por la cola.
Que yo voy, pues con esto se remedia,
a buscar quien os haga una Comedia.

GRACIOSO:

¿Comedia ha dicho? ¡Pues no hablara antes!
Comedia le daré y representantes,
toda gente muy diestra.

VEJETE:

¿Búrlase vuesarced?

GRACIOSO:

Oiga la muestra...

VEJETE:

Tráiganle de almorzar, que darle quiero
con que corte la cólera primero.
(Vase LUISA.)


Pág. 07 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


GRACIOSO:

Pues primero, aunque esté representando,
comeré y beberé de cuando en cuando,
que soy hombre, por Dios, de digo y hago,
tan presto represento como trago.
(Sale LUISA con un plato con algo y un jarro de vino.)

LUISA:

Aquí tiene usasted un desayuno.

GRACIOSO:

Poca cosa, mas basta para uno.

MARÍA:

¡Ay cual zampa! ¡Jesús! ¿qué hambre es ésta?

LUISA:

Parece que lo come por apuesta.

VEJETE:

Hombre, ¿comes o engulles?

GRACIOSO:

Lindo chasco,
pocas cosas, señor, nunca las masco.
(Come aprisa y bebe.)

MARÍA:

¿Niño se le hace el jarro?

VEJETE:

Darle un poco.

RUFINA:

¡Qué bien que ensarta aljófares el mozo!

LUISA:

¡Los tragazos que
echa, Jesucristo!

GRACIOSO:

Pues lleve el diablo el que en la boca he visto
ansí. Se me olvidaba de decillo,
¿ustedes no querrán un bocadillo?


Pág. 08 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


VEJETE:

¿Falta más que comer?

GRACIOSO:

Nada me sobra.
Salga Prado Y empiece aquesta obra.
(Agora ha de remedar a PRADO con una décima o soneto.)
Seca está la boca: quiero
echar una rociada,
que entre col y col, lechuga,
dice un adagio en España.
 (Bebe.)

VEJETE:

Lindamente le remeda.

GRACIOSO:

¡Muy bien!

RUFINA:

¡Muy bien! En mi alma
que le ha hurtado voz y acciones!

MARÍA:

A Prado le harán gran falta.
(Pónese una barbilla y gorra chata.)


Pág. 09 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


GRACIOSO:

Sale un vejete arrugado,
con barbilla, y gorra chata,
tan temblona la cabeza
como papanduja el habla,
y dice a dos hijas suyas:
«Por San Lesmes, por la lanza
de Longinos, que esta fiesta
las retoza a las muchachas
en el cuerpo, y de cosquillas
Habla lo que quisiere a lo tudesco, y bebe,
y luego hace que está borracho.
¡Jesús, qué bochorno! Quiten
dese brasero las ascuas:
¿dónde van tantas linternas?
No mirarás corno pasas,
Judiguelo, hijo de puta,
¡Por Cristo! Si no mirara
que eres clérigo...

VEJETE:

¿Yo clérigo?

GRACIOSO:

Sí, clérigo tú y tu alma.
¿A mí zancadilla? ¡Oh, perro!
¡Qué donosa zangamanga,
que paguen los tristes pies
lo que la testa es culpada!
Allá va, cómante lobos,
vaya un sueñecillo, vaya,
pero téngole ligero,
no hagan ruido, camaradas.
(Échase a dormir.)


Pág. 10 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


RUFINA:

Padre, cayó el pecador.

VEJETE:

Pues mientras que se levanta,
voy por un esportillero
que a su casa guíe la danza,
que en esto viene a parar
el que de beber no para.
(Vase, y levántase el GRACIOSO y habla en juicio.)

GRACIOSO:

¿Fuese el viejo?

RUFINA:

Ya se fue.

GRACIOSO:

¡Lo que me cuestas, ingrata!

RUFINA:

Más me cuestas tú, pues pierdo
por ti, mi hacienda y mi casa.

LUISA:

¿No miran que ve
ndrá el viejo?
Váyanse ya, ¿qué se tardan?

RUFINA:

¿Y el dinero?

MARÍA:

Va en la bolsa.

GRACIOSO:

¿Y las joyas?

LUISA:

En la manga.
(Vanse [todos] y sale el VEJETE.)


Pág. 11 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


VEJETE:

No se halla un esportillero
por un ojo de la cara.
¡Mariquita, tararira!
¡Rufinica, zarabanda!
¿A Luisica? ¡a esotra puerta!
Aún peor está que estaba:
Y mis joyas volavérunt.
¡Oh, comedor de mis arcas!
Que me robéis a mis hijas,
vaya con el diablo, vaya,
que eran prendas que comían.
Mas mis joyas... Arre, parda,
que estas cosas son del tiempo
del Rey que rabió en España.
(Sale uno con una corona, y una mano de mortero por cetro.)

REY:

Yo soy el Rey que rabió.
(Cantando como mojiganga.)
Si su hija te dejó,
su trabajo le costó,
y sus tragos al pobrete.
¿Qué los quieres? Anda, vete,
déjalos, avariento vejete.
(Repiten estos dos versos y bailan los dos.)

VEJETE:

¡Vive Dios, que el sonecillo
hará bailar una tabla!
Pero no se lo ha de haber
allá con sus pollos Marta.


Pág. 12 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


(Sale RUFINA con sombrerete y mantellina y una mantellina y toca arrebozada.)
RUFINA:

Yo soy Marta con sus pollos,
líbrame destos escollos,
que yo te daré pimpollos,
que te vuelvan mozalbete.
¿Qué nos quieres? Anda, vete
déjanos, avariento vejete.
(Repiten.)

VEJETE:

Después que nací, no he visto
hija tan desvergonzada,
Perico el de los Palotes
no viniera más de chanza.
(Sale el GRACIOSO con una sotanilla, sembrada de palillos, de randas y palos de tambor.)

GRACIOSO:

Perico el de los Palotes
soy yo, no te me alborotes,
porque de dos capirotes,
serás de mis pies tapete.
¿Qué nos quieres? Anda, vete,
déjanos, avariento vejete.

VEJETE:

¿Qué antiguallas son aquestas?
¿Qué es esto que por mí pasa?
Parece que estoy en el
tiempo de Maricastaña.


Pág. 13 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


(Sale LUISA con toca de viuda, y sombrerete, y, sayas enfaldadas, y con rueca hilando.)
LUISA:

Veis aquí a Maricastaña
y sí metes más cizaña
como tuerzo esta maraña
el pasapán torcerete.
¿Qué los quieres? Anda, vete,
déjalos, avariento vejete.

VEJETE:

Al revés anda ya el mundo.
¡Por San Dimas! Que no falta
sino andar de hombres las hembras
y los hombres con enaguas.
(Sale un HOMBRE, la mitad mujer, y la otra mitad de hombre, puesto al revés, y andando hacia atrás.)

HOMBRE:

Ves aquí un hombre al revés,
que sirvo en este entremés
de la cabeza a los pies
a los novios de sainete.
¿Qué los quieres? Anda, vete,
déjalos, avariento vejete.

VEJETE:

Todas las sombras me siguen,
sólo falta la fantasma
de la dama Quintañona:
mas hela aquí, no hace falta.


Pág. 14 de 14
Las Carnestolendas Pedro Calderón de la Barca


(Sale MARÍA, con gorra chata, cuellecito y ropa antigua, basquiña vieja, y escurrida.)
MARÍA:

Esta dama Quintañona
ni se afeite ni se entona,
pero sirve de ponzoña
a quien este ruido mete,
¿Qué los quieres? Anda, vete,
déjalos, avariento vejete.

VEJETE:

¡Por Jesucristo, que temo
que todos salgan con cañas
y me tiren como a gallo:
dicho y hecho, ¡Santa Eufrasia!
(Cantan todos.)

TODOS:

Al vejete, que de Cupido
ya no le ofenden y abrasan las llamas
¡hucho-ho! que le curen las damas,
¡hucho-ho! que va corrido.

VEJETE:

Ya yo pasé mi carrera,
¿a dónde quieren que corra
si se ha metido de gorra
el novio en la madriguera?

TODOS:

¿Luego amor nunca te ha herido?

VEJETE:

Eso es andar por las ramas.

TODOS:

Uchoó que le corren las damas,
uchoó que va corrido.
(Salen todos esta postrera vez con cañas, y banderillas de papel, coronas y capotillos pintados, como muchachos que van a los gallos y con varios instrumentos de la pandorga.)

Fin01.jpg