Las fortunas de Diana: 19

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Las fortunas de Diana Félix Lope de Vega y Carpio


 



De esta manera caminó tres días al fin de los cuales, saliendo de una espesura a un campo raso, perdió las fuerzas y, arrimada a un árbol, vio lejos un mancebo pastor que hablando con una serrana parece que venía hacia donde ella estaba. Allí le pareció a Diana que ya todo el mundo sabía la causa por que había dejado la casa de sus padres, y que hasta aquellos pastores venían a reñirla y afearla los amores de Celio. Dejose caer al tronco sobre los verdes céspedes y con mortales y traspasados ojos perdió la vista. El mancebo, que más reparaba en agradar su villana y en pensar que no le oían en aquel sitio más que las aves que le acompañaban, comenzó a cantar así (y vuestra merced, señora Leonarda, si tiene más deseo de saber las fortunas de Diana que de oír cantar a Fabio, podrá pasar los versos de este romance sin leerlos; o si estuviere más de espacio su entendimiento, saber qué dicen estos pensamientos quejosos a poco menos enamora da causa):


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Las fortunas de Diana de Lope de Vega

Novela. pag.- 01 - 10 - 20 - 30 - 40 - 50

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