Las fortunas de Diana: 24

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Las fortunas de Diana Félix Lope de Vega y Carpio



Mientras comía Diana, le preguntaba Filis quién era y de dónde venía, y por qué causa, admirándose que los lobos, que venían de las montañas en seguimiento de los ganados hasta la raya de Extremadura, no la hubiesen quitado la vida aquellas noches. Aquí entraron los conceptos de que hasta los animales bárbaros la aborrecían como a veneno, y que de temor de su muerte no se la dieron. Viendo Filis de las razones desesperadas de Diana que se inclinaba al monte y que quería acabar en él la vida, la persuadió que se fuese con ella al cortijo y hacienda de su padre. Y supo persuadirla con tan efectivas razones y muestras de amor tan grandes, que Diana se dio por vencida de su cortesía y voluntad, considerando que sería remedio de lo que llevaba en sus entrañas, a que miraba con atención natural, cuando más aborrecía su vida. Fuese con los pastores y fue bien recibida, aunque al principio Selvagio, padre de Filis y por ventura tan rústico en aquella edad como su nombre, no estuvo gustoso de tenerla en su casa; pero después, obligado de su hermosura y humildad y por gusto de su hija, mostró algún contento.
Celio, desde que salió de la imperial Toledo, sin más camino que su amor, en el primer monte se quejó a gritos; y considerando que por su causa Diana había dejado su casa, madre, hermano, parientes, amigas, descanso y patria, y en los trabajos que por ventura o por desdicha estaba, estuvo cerca de perder la vida. En seis días no entró en poblado, pagando los caballos su tristeza, pues de solas yerbas del campo se mantenían. Vio Feniso de lejos un pueblo, que casi encubrían algunos árboles, a cuyo pesar se mostraban dos altas torres en cuyas pizarras y azulejos el sol resplandecía. Persuadió a Celio que fuesen a él y, llegados, se informaron de las personas que les podían dar razón de la perdida prenda; mas ni en este lugar ni en otros muchos, que a diez y a veinte leguas de Toledo anduvieron por espacio de un mes, fue posible hallar señas. Y viniéndole a la imaginación a Celio que, como eran los conciertos irse a las Indias, pudo Diana haber topado quien la llevase a Sevilla, así presumiendo hallarle, como por alejarse de su tierra, resolviose a ver si en aquella insigne ciudad estaba.


Las fortunas de Diana de Lope de Vega

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