Las fortunas de Diana: 26

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Las fortunas de Diana Félix Lope de Vega y Carpio


 



Dos meses había estado Diana en el cortijo de aquellos honrados labradores, bien regalada de Filis, cuando llegó su parto, que fue de un hermoso hijo para que no pudiese quejarse, como en Virgilio la despreciada Dido del fugitivo Eneas:

Si me quedara de ti
un Eneas pequeñuelo,
antes que el airado cielo
te dividiera de mí;
que por mi casa jugara
y tu rostro pareciera,
ni mis engaños sintiera,
ni por tu ausencia llorara.

Aunque de otra manera lo sintió Ovidio en su epístola:

Por ventura me has dejado
parte en mi pecho de ti,
ingrato, que ahora en mí
a muerte condena el hado;
y así, perdiendo la vida
por ti la infelice Dido,
del hijo que no ha nacido
serás padre y homicida.


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