Las fortunas de Diana: 50

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Las fortunas de Diana Félix Lope de Vega y Carpio


 




Selvas, en mi vida tuve
más ocasión de hacer versos,
más causa para ser altos,
más amor para ser tiernos.
Hoy sabréis el mal que tuve
y veréis el bien que tengo,
porque viene a ser mi voz
alma de vuestro silencio.
No he querido en el aldea,
selvas, hablar, porque temo
los secretarios de cifra
de pensamientos ajenos.
Hállome bien en vosotras,
porque si algún arroyuelo
murmura de lo que digo,
al fin corre y pasa presto.
En los palacios de Circe
estuvo mi entendimiento
cautivo sin hermosura,
y agradecido sin premio.
En esta transformación
no pude ver sus defectos:
¡mal haya amor que, pasado,
es todo arrepentimiento!
Pero ya, selvas amigas,
soy por mi bien de otro dueño,
tan hermoso que parece
de imaginaciones hecho.
Verdes y pintados son
sus ojos; mirad, os ruego;
si esto se llama pintado,
¿qué será lo verdadero?


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