Las fortunas de Diana: 51

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Las fortunas de Diana Félix Lope de Vega y Carpio


 



    Cuando los miro me admiro,
y que es milagro sospecho
que siendo soles pintados,
despidan rayos de fuego.
En ellos viven dos niñas,
no como los ojos bellos
pintadas, sino pintoras,
pues me retratan en ellos.
Este cielo de sus ojos
permite a dos arcos negros
por amistad hermosura,
que no es poco junto a ellos.
Naturaleza y la diosa
que vuestros prados amenos
visten por abril y mayo,
en su boca compitieron.
Y aunque os dio la primavera
la rosa en honra de Venus,
perdió con la de sus labios
donde yo también me pierdo.
De dos corales la hizo;
mas las perlas que vi dentro
su misma risa las diga,
que yo turbado no acierto.
Sus manos son de marfil,
y flechas de amor sus dedos,
porque a ser de nieve el sol
hubiera rayos de hielo.
Lo demás, aunque es lo más,
no lo digo, porque pienso
que me tendréis por dichoso
y estaré cerca de necio.


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