Las grandezas de Alejandro: 145

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Las grandezas de Alejandro Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


(Apéase ALEJANDRO en viendo al sacerdote, y échase a sus pies.)
ALEJANDRO:

  ¡Oh, soberano señor!
Dame esos pies sacrosantos.

EFESTIÓN:

¿Qué es esto, señor del mundo?
¿Tú adoras pies de hombre humano?

LISÍMACO:

¿Tú eras aquel que decías
que hasta los niños de un año
no perdonase el cuchillo?

ALEJANDRO:

¿De qué os admiráis, soldados?
Sabed que cuando salí
de Europa desconfiado,
y confuso de emprender
un pensamiento tan alto,
Dios me apareció en la forma
que este sacerdote santo,
con este mismo vestido,
y así me dijo: «Alejandro,
parte al Asia; que aquí estoy
de tu parte, y con mi amparo
serás su rey.» Pues si yo
veo aquí la forma y hábito,
de Dios, que esto me promete,
no os cause, amigos, espanto
que le adore y reverencie.

LISÍMACO:

¡Justo ha sido!


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