Las inquietudes de Shanti Andía: 123

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Las inquietudes de Shanti Andía - Libro sexto Pío Baroja


-¿Cuándo piensas casarte?

-Cuando me quieran —contestaba ella con gracia.

-¿No tienes novio todavía?

-No.

-Pues ten qué estás pensando?

Ella sonreía mientras llenaba las tazas de café. La Shele era muy bonita, muy modosita, muy fina. Era este tipo vascongado, esbelto, que tiene algo de pájaro. Muchas veces yo pienso -añadió el médico viejoque nuestra raza no es fuerte. Esto no lo digo delante de un forastero, no, jamás. Esta raza vasca es bonita, fina de tipo, pero en general no es fuerte. Tiene más resistencia la gente del centro: aragoneses, riojanos y castellanos. Ésta es una raza vieja que se ha refinado en el tipo, aunque no en las ideas, y que no tiene mucha fuerza orgánica. Tú habrás visto que aquí una muchacha se casa y al primer hijo se le caen los dientes, parece que se le alarga la nariz... Pero me alejo de mi historia. Vuelvo a ella.

Una mañana de invierno muy hermosa y muy clara me llamaron para ira Aguirreche. Hacía pocos días que tu tío Juan había marchado a embarcarse a Cádiz.

-Esto es un hospital -me dijo tu abuela-. Todos estamos enfermos.

Vi a tu abuela, a tu madre, a tu tía Úrsula, y al marcharme me dijeron:

-Espere usted, que también la Shele está mala.

Entró la muchachita, muy pálida y muy triste, y saludó, sin levantar los ojos del suelo.

-Vamos, acércate -le dijo tu abuela.

Pude notar que la Shele sufría y que las comisuras de sus labios temblaban como por un sufrimiento contenido.

-¿Qué tiene esta muchacha? -pregunté yo alegremente.

-Debe estar enferma del estómago -dijo tu abuela- Tiene vómitos, está ojerosa.

Contemplé a la muchacha, que bajó la vista; le tomé el pulso, y dije:

-Que vaya a mi casa y la reconoceré más despacio.

-Bueno, ya irá. ¿Cree usted que tendrá algo grave?

-Ya veremos.

Me despedí de la familia y seguí haciendo mi visita.