Lirios silvestres/Adiós a mi hogar
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ADIOS Á MI HOGAR
Adios ya me alejo del bello recinto
Tus flores, tus aves no vuelvo á mirar,
No sé dó me lleva mi incierto destino
Quizá no retorne jamás al hogar.
Tus flores, tus aves no vuelvo á mirar,
No sé dó me lleva mi incierto destino
Quizá no retorne jamás al hogar.
Tal vez ya no vuelvan mis ojos á verte
Mi bello naranjo, mi amado vergel:
Desplegan las velas, las lonas se estienden
Y zarpa del puerto gallardo el bajel.
Mi bello naranjo, mi amado vergel:
Desplegan las velas, las lonas se estienden
Y zarpa del puerto gallardo el bajel.
Adios! me parece tan triste mi casa
Tan triste y amada, si voy á partir,
Que el alma se rompe, no puedo dejaros,
Mas bien que alejarme quisiera morir.
Tan triste y amada, si voy á partir,
Que el alma se rompe, no puedo dejaros,
Mas bien que alejarme quisiera morir.
Adios mi Concordia, ciudad deliciosa
Me arranca el destino muy lejos de ti,
Adios tus palmares, tus auras, tus flores,
Las ondas, las zarzas del gran Yuquerí.
Me arranca el destino muy lejos de ti,
Adios tus palmares, tus auras, tus flores,
Las ondas, las zarzas del gran Yuquerí.
Adios mi corona de flores del aire,
El patio que niña jugando cruzé,
Adios los paraisos, los álamos negros
Que niña, muy niña cantando planté.
El patio que niña jugando cruzé,
Adios los paraisos, los álamos negros
Que niña, muy niña cantando planté.
Adios la cuchilla; sus blancas casitas
Tal vez ya mis ojos no vuelvan á ver,
Adios negras cruces, sombrios sepulcros
Que encierran amarga verdad del no ser.
Tal vez ya mis ojos no vuelvan á ver,
Adios negras cruces, sombrios sepulcros
Que encierran amarga verdad del no ser.
Allá cuando lejos de tí patria mia
Descienda la tarde sin oir la oracion,
Sin oir la campana dé dulce sonido
Que llama á tus hijos en mística uncion;
Descienda la tarde sin oir la oracion,
Sin oir la campana dé dulce sonido
Que llama á tus hijos en mística uncion;
Allá cuando llegue la noche callada
Sin oir el estruendo del Salto Oriental,
Sin ver la rojiza penumbra de llamas
Que envuelve tus costas cual rojo fanal;
Sin oir el estruendo del Salto Oriental,
Sin ver la rojiza penumbra de llamas
Que envuelve tus costas cual rojo fanal;
De llanto una gota saldrá de mis ojos
Y al suelo de hinojos orando caeré;
Y en alas del aura, del ave que pasa,
Suspiros y llanto mi bien te enviaré.
Y al suelo de hinojos orando caeré;
Y en alas del aura, del ave que pasa,
Suspiros y llanto mi bien te enviaré.
1867.