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Lirios silvestres/El espectro

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EL ESPECTRO




Yo ví á traves del pensamiento vago
Como en un sueño de mortal delirio
Una sombra, un fantasma diseñado
Con el tinte blanquísimo del lirio.

Acercarse, inflamada la pupila
Con la luz azulada del meteoro
Hablarme de recuerdos, del pasado
Y empañarse sus ojos con el lloro.

Estender hácia mi su helada mano
Mostrándome una tumba en el vacio
Y luego con la voz hueca y doliente
Pronunciar un adios amargo y frio.

Yo vi en sus ojos sepulcral reflejo
Húmedo con las lágrimas del duelo
Vile palpar su corazon ya seco
Y alzar sus ojos desolado al cielo.

Vilo postrarse, con su helada boca
Besar la fimbria de mi negro manto
Regar la tierra de mi lecho en torno
Con las amargas gotas de su llanto

Oh! yo le ví, estremecida el alma
Con el afan del último suspiro
Decirme adios, desparecer su forma
Y huir del viento en el revuelto jiro.

Blanco fantasma! doloroso espectro
Doliente siempre por doquier te veo
Te hallo en la ruta de mi senda siempre
Cuando mas lejos de mi ser te creo.

Allá en la noche, cuando ruje el trueno
Y tiembla con la borrasca el firmamento
Cubro de espanto llena mis oídos
Porque creo escuchar tu triste acento.

Me arrodillo, sollozo, uno las manos
Sobre la fria lápida del pecho
Hundo la frente, aletargada quedo
Sobre las ropas del revuelto lecho.

Parécenme quejidos dolorosos
Que murmura un reproche en mis oidos
Y el viento que sacude las persianas
Me parece la voz de aparecidos.

Y es increible por Dios! hasta en la tarde
En que brilla la pálida viajera
El fantasma le veo hasta en los cielos
Blanco con la blancura de la cera

Muchas veces que mi alma desolada
Buscaba una esperanza halagadora
Ha descendido á mi leve, impalpable
Confundido en las luces de la aurora.

Sin reproches, sin llanto, ni amargura
Ha dado un lenitivo á mis dolores
Ha templado la hiel de mis heridas
Arrancando de mi almalos arpones.

¡Y es estraño! despues, hace algun tiempo
En la noche mas bella de mi vida
Sentí en mi vestido un leve roce
Y volví la cabeza estremecida.

Era él!! sus lágrimas brotaban
Y con sus ojos tristes me seguia
Despues tendió la mano y marchitadas
Rompió las rosas que en mi sien habia.

Rasgó los tules de mi blanca toca,
Lanzó un jemido de dolor profundo
Y entre las nieblas de la noche oscura,
Tornó á los cielos y dejó este mundo.

1873.