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Lirios silvestres/Mis blancas flores del aire

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MIS BLANCAS FLORES DEL AIRE


RECUERDOS DE LA PATRIA

Allá en mis largos viages
Por la ribera entreriana
Te he visto por la mañana
Divina flor entreabrir;
Y del tronco carcomido
De alguna vieja palmera
Te he visto, flor hechicera
De su corteza surgir.

Cuantas veces deteniendo
Mi caballo entre las zarzas
He mirado como te alzas
Sobre el silvestre pensil,
Y cuántas ¡ay! cuántas veces
Al rayo de blanca luna
Envidié yo tu fortuna.
Y tu efímero vivir!

¿Quién te trajo de otras playas?
Quién derramó tu semilla?
¿Quién en el bosque en la orilla
Tus simientes esparció?
Acaso la onda potente
De nuestro Uruguayo hermoso
En sus giros, proceloso
De otra costa te arrancó?

Acaso las auras leves
Del Eden te acariciaron
Y entre sus besos te alzaron
Del encantado vergel;
Y cruzando por los bosques,
Por los aires y los mares
A la márgen de mis lares
Te formaron un dosel?

Y en el tronco, en la corteza
De los seibos é higuerones
Se entreabieron tus botones,
Tu primera hermosa flor
Allí les diste tu esencia,
Tu misteriosa fragancia
Saturando á la distancia
Los espacios con tu olor.

Sin duda entonce envidioso
De tu cándida ambrosía
Te robó su luz el dia,
Te negó su rayo el sol
Por eso pálida y triste
Solo medras en la sombra
Sobre tapizada alfombra
De humedad sin arrebol.

Cuántas veces atracando
A la costa mi barquilla
Salté ligera á la orilla
Buscándote, flor, á tí,
E internándome en la isla
Te arranqué de alguna grieta;
Solitaria anacoreta
Tus semillas esparcí.

Con infantil alegria
Con la alegria de un niño
Blanquísima flor de armiño
En mis trenzas te prendí,
Y tejiendo una corona
Con tus claveles del aire
Con gentileza y donaire
A mi ventana te así.

Muchos años ha que falto
De mi pátria idolatrada,
Mas mi corona guardada
Yo sé que ha de estar allí.
¡Flores del alma queridas
Que yo junté cariñosa
Entre la sombra boscosa
Del paso del Yuquerí!

Y que tantas en el centro
Del Villaguay ignorado
De algun tronco desgajado
Te he mirado flor abrir,
Y tantas ay! que temblando
De la infame lechiguana
Te he mirado flor galana
Sin atreverme á subir!

Temiendo el horrible enjambre
De voladoras avispas
Que cual encendidas chispas
Se lanzarian á mí;
Y al alejarme del árbol
Triste, llena de amargura,
Me inspirabas tal ternura
Que hize un esfuerzo y volví;

Y estirando suavemente
Mi brazo entre los zarzales
Te aparté de los panales
Y eché contigo á correr;
El run run de las abejas
Me perseguía de lejos
Y ciega por los reflejos
Del sol no podia ver;

Parecióme que lejiones
Venian en seguimiento
De la flor que era ornamento
De su palacio de miel;
Y cual valientes guerreros
A mí corrian furiosos
De los tejidos boscosos
Del corazon de Montiel.

Y sin sentir los ardores
De su furiosa embestida
Bajo mi saya escondida
Bella flor te protejí:
Como proteje una madre
Al fruto de su cariño,
Así pura flor de armiño
De su saña te salvé.

Trofeo fuiste mas tarde
De mi corona de flores
y con cintas de colores
A mi arco te amarré.

1875.