Lirios silvestres/Pobre mujer
Apariencia
¡POBRE MUGER!
A mi querida amiga Catalina Bello[1]
Mirad esa mujer que cruza ansiosa
La senda que conduce á un ataud,
Y en su mirada lánguida y llorosa
Pintado está el dolor y la virtud:
La senda que conduce á un ataud,
Y en su mirada lánguida y llorosa
Pintado está el dolor y la virtud:
Ondulante el cabello, suelto el manto,
Mústia la frente, doblegada al suelo,
y con los ojos húmedos de llanto,
Parece vá á implorar algun consuelo.
Mústia la frente, doblegada al suelo,
y con los ojos húmedos de llanto,
Parece vá á implorar algun consuelo.
¡Pobre mujer! Quizá de la amargura
El cáliz han sus lábios apurado;
Quizá su corazon y su ternura
La mano de la muerte le ha robado.
El cáliz han sus lábios apurado;
Quizá su corazon y su ternura
La mano de la muerte le ha robado.
Quizá un hermano, una querida madre
Un dulce amigo, un adorado esposo,
Un tierno, bueno é idolatrado padre
Le arrebató ese espectro misterioso.
Un dulce amigo, un adorado esposo,
Un tierno, bueno é idolatrado padre
Le arrebató ese espectro misterioso.
Ay infeliz! ¿porqué á estas horas viene
Y en medio de las tumbas se reclina?
¿Por que ese aspecto pensativo tiene
Y así á la tierra con dolor se inclina?
Y en medio de las tumbas se reclina?
¿Por que ese aspecto pensativo tiene
Y así á la tierra con dolor se inclina?
Cuando sus ojos en la azul techumbre
Los fija llenos de insondable amor,
No se iluminan con fogosa lumbre
Sino que espresan lúgubre dolor.
Los fija llenos de insondable amor,
No se iluminan con fogosa lumbre
Sino que espresan lúgubre dolor.
¡Pobre mujer! tal vez en su alma pura
Floreció una pasion de fuego henchida,
Tal vez su acento, lleno de ternura
Volvió mil veces á la flor la vida.
Floreció una pasion de fuego henchida,
Tal vez su acento, lleno de ternura
Volvió mil veces á la flor la vida.
¡Quizá sus lábios de carmin fogosos
El mármol del sepulcro conmovieron...
Quizá latidos tiernos y amorosos
De su pecho al mortal estremecieron!
El mármol del sepulcro conmovieron...
Quizá latidos tiernos y amorosos
De su pecho al mortal estremecieron!
Mas ay! sus ilusiones le arrancaron...
Se rieron de su amor, de su ternura...
Pidió su fé, mas solo contestaron...
Con grandes carcajadas de locura!
Se rieron de su amor, de su ternura...
Pidió su fé, mas solo contestaron...
Con grandes carcajadas de locura!
Volvió sus ojos al pasado hermoso
Dó tuvo tanto tierno adorador,
Y solo miró un antro tenebroso
Sin futuro, sin flores, sin amor!
Dó tuvo tanto tierno adorador,
Y solo miró un antro tenebroso
Sin futuro, sin flores, sin amor!
Entonce llena de dolor profundo
El alma henchida de amargura y hiel,
¡Ay! dijo suspirando ¡Adios el mundo!
Y fué á un sepulcro á sollozar por él.
El alma henchida de amargura y hiel,
¡Ay! dijo suspirando ¡Adios el mundo!
Y fué á un sepulcro á sollozar por él.
Concordia, 1865.
- ↑ La dedicatoria que lleva al frente esta composición fué suprimida por el S. Cortés al publicarla en el "Parnaso Argentino." (Nota de la autora.)