Llamada del 22 de junio

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Charles de Gaulle


El gobierno francés, tras haber pedido el armisticio, conoce ahora las condiciones dictadas por el enemigo.

Resulta de estas condiciones que las fuerzas francesas de la tierra, el mar y el aire serían enteramente desmovilizadas, que nuestras armas serían dejadas, que el territorio francés sería ocupado y que el gobierno francés caería en la dependencia de Alemania e Italia.

Se puede decir entonces que este armisticio sería, no solamente una capitulación, sino aún una esclavitud.

Sin embargo, muchos de los franceses no aceptan la capitulación ni la servidumbre, por unas razones que se llaman el honor, el buen sentido, el interés superior de la patria.

Yo digo el honor! Porque es absurdo considerar la lucha como perdida. Sí, hemos sufrido una gran derrota. Un mal sistema militar, las faltas cometidas en la gestión de operaciones, el espíritu de abandono del gobierno durante estos últimos combates, nos han hecho perder la batalla de Francia. Mas nos queda un vasto imperio, una flota intacta, mucha plata. Nos quedan aliados, cuyos recursos son inmensos y quienes dominan los mares. Nos quedan las posibilidades gigantescas de la industria americana. Las mismas condiciones de la guerra que nos han hecho pelear con 5.000 aviones y 6.000 tanques nos darán, mañana, la victoria por 20.000 tanques y 20.000 aviones.

Yo digo el interés superior de la patria! Ya que esta guerra no es una guerra franco-alemana, que una batalla pueda decidir. Esta guerra es una guerra mundial. Nadie puede prever si los pueblos que son neutros hoy lo permanecerán mañana, ni si los aliados de Alemania seguirán aliados todavía. Si las fuerzas de la libertad triunfaran finalmente sobre las de la servidumbre, ¿cuál sería el destino de una Francia que se ha sometido al enemigo?

El honor, el buen sentido, el interés de la patria, mandan a todos los franceses libres continuar el combate, donde estén y como puedan.

Es, por lo tanto, necesario agrupar es las todas partes donde se pueda, una fuerza francesa lo más grande posible. Todo lo que que puede reunirse, incluso elementos militares franceses y capacidades franceses de producción de armamentos, debe ser organizado por todas partes donde haya.

Yo, el general de Gaulle, emprendo aquí, en Inglaterra, esta tarea nacional.

Invito a todos los militares franceses de las fuerzas de tierra, de mar y de aire; invito a los ingenieros y los obreros franceses especialistas en los armamentos que se encuentran en territorio británico o que podrán llegar, de reunirse conmigo.

Invito a los jefes y los soldados, a los marineros, a los aviadores, donde sea que se encuentren actualmente, a ponerse en contacto conmigo.

Invito a todos los franceses que quieren permanecer libres a escucharme y seguirme.

Viva la Francia libre en el honor y la independencia!