Los amantes de Teruel (Tirso de Molina): 049

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Jornada II
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Los amantes de Teruel (Tirso de Molina) Jornada II Tirso de Molina


DON GONZALO

El cielo quiera
que yo os sirva, señor, como deseo,
poniéndome en lugar de vuestro hijo.


RUFINO

Y alargará mi vida el regocijo.


DON GONZALO

Tiempo ligero, que con alas leves
de descanso y piedad, siempre desnudas,
peñascos rindes, imposibles mudas,
muros entierras y montañas mueves.
Ya ceñidos de flores, ya de nieves,
de hermosas plantas, en cortezas duras,
que arrebatas al mar, al bien ayudas,
con plomo y plumas de tus horas breves.
Si alguna vez, de quejas lastimosas
te han dejado vencer, pasen los años,
que al intervalo de mis glorias veo.
Harás en esto alguna de dos cosas,
porque, o me acabarán tus desengaños,
o verá el bien que aguarda mi deseo.

(Sale GARCERÁN.)

GARCERÁN

Aquí está.


DON GONZALO

¿Qué hay Garcerán,
hay algo de nuevo?


GARCERÁN

Nada.


DON GONZALO

¿Viste aquella piedra helada
donde mis suspiros van?
¿Hablaste aquel imposible
de amor, aquella quimera?
¿Diferencia aquella fiera,
más que la Esfinge terrible?
Aquel monstruo desigual
de belleza y de desdén
adonde miro mi bien,
y adonde vive mi mal.
Aquella mujer, en fin,
deste olmo enemiga yedra,
que con un alma de piedra
es terrenal Serafín.
¿Hablástela Garcerán?


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