Los consuelos: 11

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= XI =


Éxtasis


Et audivi vocem magnam
Apocalipsis





Cuando el sol reina en el cenit fulgente,
a la sombra sentado
de un álamo frondoso, tristemente,
por el cielo esmaltado
de diamante oro y plata,
mi pensamiento raudo se dilata.


Ante los ojos míos se anonada
el mísero planeta,
de llanto eterno y de dolor morada,
donde el mortal vegeta
en el piélago inmundo
de la ignorancia y del error profundo.


Más lejos que do estalla horrisonante
el trueno, se remonta,
más lejos que la esfera rutilante
que el águila transmonta,
y que la etérea cumbre
do no alcanza la necia muchedumbre.


Y en la eterna mansión de la armonía
y las esencias puras,
do reina inalterable la alegría
que anhelan las criaturas,
en éxtasis glorioso,
oye un coro de espíritus grandioso;


Y con ruido que al cántico supera
resonar, como trueno, un ronco acento,
que repite, vagando por la esfera;
«ven do reina el contento
y la gloria que anhelas ¡oh Poeta!
deja ese triste y mísero planeta».



Los consuelos de Esteban Echeverría

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