Los consuelos: 16

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= XVI =


Crepúsculo en el mar


Antes de expirar el día
vi morir a mi esperanza.
Zárate




Allá en el horizonte el rey del día
su frente hunde radiosa,
y por el vasto espacio va flotando
su cabellera de oro luminosa.


De arreboles vistosos y cambiantes
se adorna el firmamento,
que entre negros celajes se confunden
en su brillante airoso movimiento.


Y poco a poco sus inmensas alas
la noche va extendiendo,
y con manto de duelo los adornos,
y las galas del orbe va cubriendo.


Es la hora en que los tristes corazones
ven la imagen sombría,
de la esperanza que los sustentaba,
desvanecerse con la luz del día.


Y la hora en que yo veo de mi vida
la trama deshacerse,
y el porvenir glorioso que la halaga,
como el cielo entre sombras esconderse.


En que yo digo adiós a la esperanza,
y a los gozos del mundo,
y con incierto paso y sin vigía
marcho por un desierto tremebundo.


En que mi aurora fúgida contemplo
sin lucir disiparse,
y las lozanas flores de mi vida
sin exhalar perfume deshojarse.


En que a la vez mis bellas ilusiones
toman cuerpo, se abultan,
tocan la realidad, y desmayadas
en crepúsculo negro se sepultan.



Los consuelos de Esteban Echeverría

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