Los consuelos: 18

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= XVIII =


La melodía


Sweet music.
Shakespeare





Hubo, una melodía,
que hechizó el alma mía
en albor más lucido,
y con su halago
supo el estrago
reparar de mi pecho entristecido.


Dudo si eran divinos
sus ecos peregrinos,
o de mortal criatura;
porque su influjo
en mí produjo
inefables delirios de ventura.


Su melifluo sonido
halagaba mi oído
de una aurora a otra aurora;
cuando dormía
también la oía,
semejante a una voz consoladora.


Pasaba como un sueño
delicioso y risueño
mi juventud lozana;
edén hermoso
y deleitoso
era la tierra para mi alma ufana.


Mas ¡ay de mí! temprano
un pesar inhumano
me anunció otro destino:
escuché atento,
ningún acento
a endulzar mi dolor entonces vino.


Así de noche larga
y soledad amarga,
yo me encuentro cercado;
no hay alegría,
ni melodía
para mi triste corazón burlado.



Los consuelos de Esteban Echeverría

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