Los consuelos: 36

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= XXXVI =


Coros


Fragmentos de un poema dramático


Su la via che á morte guida
nel Signor chi si confida
col signor risorgera.
Manzoni





- I -

Mortal desdichado
que vagáis sin tino,
del crudo destino
no os dejéis vencer:
a tormenta horrible
sigue la bonanza,
la dulce esperanza
no debéis perder.


El cielo piadoso
los males contempla,
las angustias templa
del que sabe creer:
poneos confiados
en su mano amiga,
veréis cual mitiga,
vuestro padecer.


El que sufra, al cielo
levante su pecho,
y verá deshecho
su amargo dolor:
de allí sólo manan
balsámicos dones,
que de las pasiones
calman el ardor.


Infeliz del hombre
que en pena y quebranto,
no derrama el llanto,
del justo varón;
sumergido siempre
en torpe delirio,
su agua es el martirio,
su pan la aflicción.



- II -

Venid, venid pecadores
a seguir los resplandores
de la sempiterna luz;
ella es fuente de alegría,
y de la noche sombría
deshace el negro capuz.


Ella apareció en el mundo,
y aterrada en el profundo
se hundió la prole infernal
tembló el infierno, y pasmado,
vio por siempre encadenado,
en sus abismos al mal.


Triunfó la luz de la vida
de la legión homicida,
que al universo oprimió;
y asentando en él su imperio,
de ominoso cautiverio,
la humanidad redimió.



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