Los hijos del tío Tronera (versión para imprimir)

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 Personas
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


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El TÍO BARTOLO, alcalde
INESILLA
MANUEL PINTO
La TÍA CURRA, gitana.
MECO, camarada de MANUEL
RITA, amiga de Inesilla
Dos alguaciles


La parte de los personajes que va entre paréntesis, en la edición de Mérida de Yucatán lleva la mención "aparte", mientras que en la edición de Madrid va entre comillas.


 Escena primera
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


El teatro representa la plaza mayor de la villa de Dos Hermanas, cerca de Sevilla: a la derecha del actor la cárcel, a la izquierda una casa con ventanas.

INESILLA y RITA, saliendo de la casa



INESILLA: ¡Éjame, Rita!.

RITA: ¿Por qué?
¿Siempre has de estar aflegía?
¿Qué tienes?

INESILLA: Ni yo lo sé:
tengo una melancolía...

RITA: ¿Pus no vino tu gaché?
¡La verdá!

INESILLA: ¡Nunca viniera!

RITA: ¿Hubo riña?

INESILLA: Me topó
con Bartolo en la escalera.

RITA: ¡Y hubo sin dúa quimera!

INESILLA: Sí, Rita, y me la juró.

RITA: ¿Qué íses?

INESILLA: ¡Probe de mí!
¡Cuando vivo por él solo!

RITA:¿Se atreve a duar de ti?

INESILLA: ¡Mira! ¡Y por el tío Bartolo!
¿Por qué me persigue así?
¡Espresiáa y aborresía
me tiene! ¡Mal haya amén
si güervo a verle en mi vía!
 
RITA: ¡Sierto! ¡Qué mala partía!

INESILLA: Me la ha e pagar y bien.
¡Piensa que yo le he engañao
y que a otro rendí la parma
de mi cariño asendrao!
Yo, que le tengo guardao
en los peasos del arma.
De mi corazón sensiyo
contenta le di las yabes,
y cuando se jué a presiyo
lágrimas del colodriyo
me costó, como tú sabes.
Logró romper su caena
y al pueblo otra vez gorvió,
¡ay Rita! ¡no en hora güena!
 
RITA: ¿Por qué?

INESILLA: Por el arma en pena
que en la escalera encontró.
¡Tengo yo mala ventura!

RITA: Él gorverá.

INESILLA: Venga, sí;
mas si el enfao le dura,
le esbarato la figura.

RITA: ¡No lo ije! Él viene aquí.

INESILLA: ¿Qué?

RITA: Por esa cayejuela
viene

INESILLA: ¿Que así en el lugar
entre? De náa resela.

RITA: ¿Si querrá hablarte?

INESILLA: Habrá tela

RITA: El onseno, no estorbar. (Vase.)


 Escena II
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


INESILLA y MANUEL, que viene embozado


INESILLA: ¡Eres tú, Manué!

MANUEL: ¡Yo soy!
¿De qué tiemblas?

INESILLA: ¿Yo? ¿De qué?
¿De verte?

MANUEL: ¡Por un Divé,
no me jurgues, o me voy!

INESILLA: ¡Manué! ¿Te dura el enfao...?

MANUEL: ¿E qué, esdícháa?

INESILLA: Tú supones...

MANUEL: ¿Qué ises?

INESILLA: Que ves visiones.

MANUEL: No, ya estoy esenganao.

INESILLA: ¡No tienes la curpa tú,
endino!

MANUEL: ¿Pus no te vi
con er tío Bartolo, di?

INESILLA: ¡Mardito de Bersebú!

MANUEL: ¿Pus como jué?

INESILLA: Estaba él
junto a mi puerta rondando:
¡yo en la ventana yorando
la ausensia de mi Manuel!
¡Er corasón nos engaña
a veses! Le oí rascar
er guitarrillo, y cantar,
con mucho aquel, una caña.
Que eras tú me paresió,
y bendije mi fortuna.
¿Qué quieres, Manué? La luna
era poca, y me engañó.
Salí cantando vitoria,
mas dio mi esperansa ar traste:
viniste tú, le surraste,
y aquí pas y dempués gloria.

MANUEL: Si juera verdá, mi vía
te diera.

INESILLA: Ar cabo y ar fin,
seloso.

MANUEL: Yo soy asín.

INESILLA: ¿Me tienes aborresía?

MANUEL: ¡Inesilla! ¿Pus por quién,
estando aquí pregonao,
hubiera al lugar entrao?

INESILLA: ¡Ay Manolo! ¿Y si te ven?
¡La polisía anda lista!
¡No te comprometas, vete!

MANUEL: Tan pronto...

INESILLA: Más de un corchete
te anda siguiendo la pista.
Si te güerven a pesca
y te sampan en la trena,
¡habrá griyos y caena!

MANUEL: No me vengas a asustá.
¿Pero qué miro? ¿Es aquél
Bartolo?

INESILLA: Me lo paese.

MANUEL: (Sólo el verlo me enfurese)
Éjame solo con él. (Entra Inesilla en la casa.)


 Escena III
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


MANUEL, embozado, y BARTOLO


BARTOLO: ¿Quién es este hombre?

MANUEL: (¡Está solo!
puéo hablale sin reselo.)

BARTOLO: (¡Se aserca!)

MANUEL: (Tiene canguelo.)
Dios guarde el señó Bartolo.

BARTOLO: (Várgame Dios.)

MANUEL: (Se hase el sueco.)
¿Qué es eso, no me responde?

BARTOLO: Er que así la cara esconde...

MANUEL: (No hay naide: aquí que no peco.)
¡No me conoses! (Se desemboza.)

BARTOLO: ¡Manué!

MANUEL: Er mesmo.

BARTOLO: ¿Tan sin reboso
te estás así, probé moso,
junto ar mesmo estaribé?

MANUEL: ¿Pus me quieres elatá?

BARTOLO: Puéo...

MANUEL: No lo harás de barde.

BARTOLO: Manué, yo soy el arcarde:
¿qué dirá de mí er luga?

MANUEL: ¿Sabes a lo que he venío?

BARTOLO: Ar punto me la calé.

MANUEL: Pus al negosio.
 
BARTOLO: (¿Qué haré?)
Manolo, ¿estás sin sentío?
Tú eres un cuarquiera, y yo
tengo hasienda que me basta...

MANUEL: No vale toa tu casta,
ni esto.

BARTOLO: ¿Qué íses?

MANUEL: Que no.

BARTOLO: No me provoques.

MANUEL: Fachenda,
y no mas...

BARTOLO: Pus anda, tira. (Saca la navaja.)

MANUEL: ¡Aquí! Y ¿si arguno nos mira?
Tú ar cabo tienes jasienda
pa librar.

BARTOLO: Anda.

MANUEL: No puéo:
sarte del lugar, y ayí
veremos...

BARTOLO: ¡Probé de ti!
Lo que tú tienes es mieo.

MANUEL: ¡Mieo yo! Pus ¿de quién es
esta navaja?

BARTOLO: ¡La mía!

MANUEL: Y hoy no estuvieras con vía
a no valerte los pies.

BARTOLO: Manué, ¡dame ese istrumento!

MANUEL: Ven a buscarlo.

BARTOLO: Me apuras!

MANUEL: Hoy ha de haber asaúras;
conque echa a andar, y ar momento.
 
BARTOLO: ¿Onde vas?

MANUEL: Ar campo voy,
en donde probarte espero,
que si tú tienes inero...

BARTOLO: Dilo.

MANUEL: Yo soy... ¡lo que soy!

BARTOLO: Si no quieres espicha,
nájate, Manué, y deja...

MANUEL: ¿A que te mojo la oreja?

BARTOLO: ¿Lo quieres? Pus echa a anda. (Vanse.)


 Escena IV
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


La TÍA CURRA y MECO

MECO: Tía Curra, no hay que apurarse
por eso: Manolo es hombre,
y sabe onde le aprieta
la ificurtá.. (¡Ni me oye!)

CURRA: El me dará que jasé...
no hay cudiao. Y yo soy probé
pa mantener horgasanes.

MECO: Y ¿qué remedio...?

CURRA: Que robe.

MECO: Si como es tan esdichao
peca, y otra vez lo cogen...

CURRA: ¿Por qué no nasió escribano?
Si lo ajorcan, que lo ajorquen.

MECO: Y ¿tendrá osté er corasón
jecho de piedra o de bronse,
pa ve que se pierde así
un moso como unas flores?

CURRA: Su paire pasó en Meliya
diez años en esos trotes:
no es él mejor que su paire,
que era un moso como un roble.
¡Y siempre estaba en las casas
de su magestá, mi Roque!
¡Dios le tenga en su escanso!

MECO: Ese jué en tiempos de entonses.
Ahora jilan más dergao
los escribas, y si un probe
se eslisa... ¡vamos! por náa
lo ajorcan, y güeñas noches.

CURRA: ¡Caya Meco! Too eso es mieo.
Es verdá que ya no hay hombres,
y Manué es un gayina como tóos,
ar fin y ar postre...

MECO: ¡Eso no es verdá, tía Curra!
Nenguno a Manué le tose
dende Cais hasta Seviya,
y dende Seuta a San Roque.
¡Y grasia! Es en esta tierra
la flor de los cantaores,
y jase habla la guitarra...

CURRA: Di, Meco, y ¿con eso come?
Ejame en pas...

MECO: Manoliyo...

CURRA: Que se orvíe de mi nombre.

MECO: ¡Es posible!

CURRA: Y que se güerva,
si no quié que los sayones
der señor arcarde...
 
MECO: ¡Tienen
un orfato del demontre!
Er bien quisiera najarse,
pero ¿cómo va y aónde,
sin parné?

CURRA: ¿Pus jago yo
monea? Me gusta er gorpe.

MECO: Pus Manué está perdió,
y si osté no lo socorre,
tendrá que entrega la geta
y gorver a los trijones.

CURRA: Pus güeno; que venga a verme:
ya se va asiendo de noche,
y no le verán.

MECO: Cudiao.

CURRA: Najensia, y que no lo topen.


 Escena V
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


La TÍA CURRA sola


Bien se ve que no es mi hijo:
a leguas se le conoce:
pero ar cabo lo he criao:
ejémoslo que lo ignore.
¡Y si macuerdo...! ¡las telas
der corasón se me rompen
cuando en eyo pienso! ¡Vamos!
Tengo yo un arma mu noble.
¡Probesito é mi via!
¿Aónde estarás, aónde,
sin maire que te sustente,
o desdichao te yore?
Si de este pícaro mundo
no te yebaron, ¡responde,
responde a tu mairesiya!
¿Posible es que no me oyes?
(Se queda un momento pensativa.)
¡Triste fortuna hereó,
quería maire, tu prole!
la mesma que tú tuviste...
¡Macuerdo de aquel entonses!

(Canta.)
¡Iba mi mairesita,
quién no lo viera!
¡Empluma la yevaron
a la galera!
¡Triste fortuna!
Tú tuviste mu poca,
mas yo nenguna.

(Manuel habrá salido al empezar la tía Curra su canción y permanecerá inmóvil, manifestando en su rostro la mayor tristeza.)


 Escena VII
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


LA TÍA CURRA y MANUEL


MANUEL: ¡Qué triste es esa cansión!

CURRA: ¿Eres tú, Manué?

MANUEL: ¿Por qué
siempre cantando está osté
esa tonáa? ¿Qué razón?...

CURRA: Tú no sabes esta historia.

MANUEL: Yo no: si osté me la cuenta,
tar ves.

CURRA: Siempre me atormenta
de continuo esta memoria.

MANUEL: Pus esembuche.
 
CURRA: Aya voy,
aunque es er cuento pesao;
pero escucha con cudiao.

MANUEL: Alante; escuchando estoy.

CURRA: Yo tuve mair también...

MANUEL: Yo de eso me regosijo,
aunque osté nunca me ijo...

CURRA: ¡O cayas, o cayo!

MANUEL: Bien.
Alante.

CURRA: Un día se entró
en casa del tío Tronera;
jayó no sé que friolera,
y con eya se afufó.
¡Probesita! ¡Era una hormiga
pá su casa! Mas la vieron
ar salí, y la metieron...

MANUEL: ¡Ay, maire, no me lo iga!

CURRA: Tenía malas entrañas
tío Tronera, y por er solo...

MANUEL: ¿Er padre der tío Bartolo?

CURRA: Ese.

MANUEL: Habrá toros y cañas.

CURRA: De la carse la sacaron
con plumas.

MANUEL: ¿Para eso hay ley?

CURRA: Y en las galeras del rey
para siempre la enserraron.
Er trabajo la hiso mal,
que era de salú ruin;
le dio un torosón... y en fin,
murió en er santo espital.
 
MANUEL: ¡Qué espanto!

CURRA: ¡Macuerdo bien!
Con aquella cara seca,
jasiendo la úrtima mueca,
me ijo: “¡Curriya! ¡ven!
¡Ya ves como me perdí
por ese endinote de hombre!
Jasle una güeña en mi nombre,
pa que se acuerde de mí.”

MANUEL: Y la jiso osté, ¿verdá?

CURRA: En la mesma noche entré
en su casa, y le robé
su chico.

MANUEL: ¡Qué atrosiá!

CURRA: Pero, Manué, era tanto
er dolor que yo sentía,
que en mansaniya to er día
procuré ajogar mi yanto.
Jui por la noche a la inclusa
con er niño; pero too
lo vía der mesmo móo:
estaba siega y confusa.
Di guerra ar torno, y con trasa
lo jise entra e manera,
que sin que naiden sintiera,
naitica, me gorvi a casa.
Al entra vi a Troneriya...

MANUEL: ¿Qué ise usté?

CURRA: ¡Que por él
eché al torno a mi Manuel!

MANUEL: ¡Poer de la mansaniya!
Pus entonse, ¿quién soy yo?

CURRA: ¿Tú? ¿Qué íje?

MANUEL: No me aflijo.
 
CURRA: No, Manué, tú eres mi hijo.

MANUEL: No le igo a osté que no.
Pero bien pudiera se...

CURRA: Si ije otra cosa, mentí.

MANUEL: (Haré que no lo entendí:
ar fin me da é come.)

CURRA: ¿Te da vergüensa quisa,
de ser mi hijo?

MANUEL: ¿Quién lo ha icho?

CURRA: Lo presumo.

MANUEL: ¡Qué capricho!
A mí lo mesmo me da.

CURRA: ¿Y vengarás a tu agüela?

MANUEL: Presiso: hoy mesmo a reñir
con Bartolo iba a salir;
pero ¡si corre que vuela!
Er mandria se me escapó;
que si pronto no se fuga...

CURRA: Ten cuidiao, que madruga.

MANUEL: Eso, ya lo veré yo.
¿Está osté de mí contenta?

CURRA: Ve luego a casa.

MANUEL: En un sarto.

CURRA: No fartes, Manué... (Vase.)

MANUEL: No farto.
Ya sé que me tiene cuenta.


Escena IV

MANUEL, luego MECO


MANUEL: ¡Acabemos! Si Inesiya
quié recogerse a mi amparo,
sargo esta noche, y no paro
jasta llegar a Seviya.
Ayí naide me conose,
y ayí junto a mi morena,
pasando vía serena,
¿qué guapo es er que me tose?
Ya pasaron los enojos,
¡Inés! Ya quieren los sielos
que güerba a mira sin selos
er resplandó de tus ojos.
¡Bendita! Si tú me quieres
con este amor y esta fe,
¡envidia de hombres seré,
como tú de las mujeres!
Por ti jaré yo proesas,
y esclavo de tu deseo,
pondré a tus pies por trofeo...
toitico, menos riquesas.
 
MECO: ¿Es Manué?

MANUEL: ¡Meco! Creí
que no vinieras. ¿Está
too listo?

MECO: Too está ya.

MANUEL: ¿Ensiyaste er potro?

MECO: Sí;
ya espera.

MANUEL: Pus al avío.

MECO: ¿Sabe ya Inés?...

MANUEL: ¿A qué asunto?
 
MECO: Pus hay que avisarla ar punto.

MANUEL: Aquí vive er dueño mío.

MECO: ¿Si estará durmiendo?

MANUEL: Too
está serrao.

MECO: Es verdá.

MANUEL: ¿Cómo se ispertará,
Meco?

MECO: No sé.

MANUEL: Busca un moo.

MECO: ¿Es pesáa durmiendo?

MANUEL: Un tronco.

MECO: Entonses...

MANUEL: ¡Ay prenda hermosa!
Cantémosle arguna cosa.
 
MECO: Jaslo tú, que yo estoy ronco.
 
MANUEL: (canta)
Despierta durse embeleso
y no me ejes pená,
que estoy en tus ojos preso,
y tú, tirana, por eso
te me jases de rogá.
 
MANUEL: No se mueve.

MECO: En eso estoy.

MANUEL: ¡Cómo duerme la crué,
y yo...!

MECO: ¡No te enfaes, Manué!
Vaya otra tonáa.
 
MANUEL: Ayá voy.

(canta): Despierta, rosa temprana,
y asómate a ese barcón,
que tu hermosura engalana:
no espeases, tirana,
este probe corasón.
(Se asoma Inés a la ventana.)

MANUEL: Ya jabrió.

INÉS: ¿Manué?

MANUEL: ¡Bien mío!

INÉS: ¿Tú a estas horas por aquí?

MANUEL: Tengo que hablarte.

INÉS: ¡Ay de mí!
¿Y si lo siente mi tío?

MANUEL:¡Sal juera, que es lo mejor!

INÉS: ¡Pero si lo ven...! ¡Tan tarde...!

MANUEL: Inés, náa te acobarde
si en argo estimas mi amor.

INÉS: Lo haré, porque no me igas.
(Entra y cierra la ventana.)

MANUEL: Meco, estás aquí de más:
vete.

MECO: Tú me avisarás... (Vase.)

MANUEL: Ya sesaron mis fatigas.

 Escena VIII
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


MANUEL, INESILLA


INESILLA: ¿A qué vienes?
 
MANUEL: A yebarte
conmigo.

INESILLA: ¿Has perdió er seso,
Manué, que me igas eso?

MANUEL: Es presiso.

INESILLA: Y ¿a qué parte?

MANUEL: Aquí no puéo vivir
sin que aye tar ves mi muerte,
y entre ganarte o perderte
hay poco que esidir.

INESILLA:¿Pero qué has visto, Manué,
pa ponerte en ese empeño?

MANUEL: ¡Un sueño!

INESILLA: ¿Y era...?

MANUEL: Voy aya con él.
Óyeme: la otra noche yo soñaba
que junto ar mesmo río catraviesa
er vesino Árcala, contigo estaba.
Ná se movía ayí: tan solamente
er perro guardián de argún molino
ladraba tristemente.
Del agua turbia entre el raudal travieso
la luna aquí y ayí se rebuyía
reonda como un queso.
Ayí sobre la yerba recostao
y con tu durse vista enagenao,
cantaba en la guitarra mis amores,
y er viento que en los aires se sernía,
como quien jase burla, mis clamores
por la tierra y los sielos repetía.
Pero de pronto, entre er vapó del agua
aparesió un candil, que relusiente
como chispa de fragua,
con triste lus resplandesió en tu frente.
Yo vi una vieja... aquí me maraviyo,
de cara atrós, descomunal joroba,
rusio cabeyo y cara de membriyo,
cabayera en er mango de una escoba.
Ya jasiendo pucheros y visiones,
los clisos con doló nos deregía,
y a veces y a ocasiones
abriendo tanta boca, se reía.
Pero yo no sé cómo, sarmó un tango
de rayos y troná, que hasta er castiyo
con la sacuisión bailó er fandango,
regorviéndose más que un moliniyo.
Y la vieja subióse a una tronera,
y huyó, las baes jasia mi estendiendo:
«¡Nájate!» me gritó, y con rabia fiera
se gorpeó la dura calabera.
«¡Nájate!», por los aires repitiendo.
Frío y sin movisión, como una estauta
ar punto me queé: gorví a mirarte
por una y otra parte,
y solo ayé a mi lao
una armasen de güesos y peyejo,
que me dejó toitico espirrabao.
Dando diente con diente
ar punto me isperté: gorví los ojos...
y ¿qué vi? ¡Er garrafón del aguardiente!
Le di un beso, y ar punto y de repente
sus carisias carmaron mis enojos.

INESILLA: ¡Y qué! ¿Naá más que por eso
te juyes, Manolo?

MANUEL: Sí.
No hay reensión para mí
si otra ves me cogen preso.

INESILLA: ¿Ya onde vas?

MANUEL: A Seviya.

INESILLA: ¿Y no güerbes?

MANUEL: Nunca más.
 
INESILLA: Y ¡qué! ¿Tan resuerto estás?

MANUEL: No hay más remedio, Inesiya;
y si tú me quieres bien,
piensa que me pierdes hoy.

INESILLA: Pus yo contigo no voy.

MANUEL: Y ¿quién te lo estorba?

INESILLA: ¿Quién? Mi honó, mi reputasión...

MANUEL: ¡Gasmoña!

INESILLA: ¿Qué se diría?
Cualquiera se pensaría
argo malo, y con rasón.

MANUEL: ¿Qué jué lo que me juraste,
Inés, junto aqueya esquina?
¿Posible es, mujer endina,
que tan pronto lo orviaste?
¿No tacuerdas?

INESILLA: ¡Por piedá!

MANUEL: ¡Era una noche de luna!
¡Qué alegre con mi fortuna
estaba yo ¿No es verdad?
“Naíden como yo te amo”
me ijistes con mil sonrojos,
y clavando en mí esos ojos
cuyo fuego me abrasó.
Y yo contento y risueño,
y en tu promesa fiando,
aquí me queé velando...:
mientras que no tuve sueño.
¡Nesia jué mi confiansa,
Inesiya! ¡Quién diría
que er viento se yebaría
tu promesa y mi esperansa!

INESILLA: ¡Ay! ¡Ten compasión de mí!
¡Yo tamo! El amor es siego...
¡Nájate! yo te lo ruego,
y libértame de ti.

MANUEL: ¡Najarme en momento tal
cuando estoy enagenao!
¡Vamos! Tú tas figurao
que yo soy argún chaval.

INESILLA: ¡Amarte! Ni que lo creas.

MANUEL: ¡Si tu corasen es blando,
endina! ¡Si estás negando
lo mesmito que deseas!

INESILLA:¡Mi corasen está en carma!
Si ije otra cosa primero,
¡Manué...! jué... ¡porque te quiero
con los reaños del arma!

MANUEL: ¡Qué ventura!

INESILLA: Yo me iré;
pero es mu mala partía.

MANUEL: Tú no vendrás, Inés mía.

INESILLA: ¿Qué no?

MANUEL: Yo te yevaré.

INESILLA: ¡Con que esto es un rauto!

MANUEL: Sí,
presa te yebo en mis lasos.
Esmáyate entre mis brasos,
y échame la curpa a mí.

INESILLA: ¡Bien dises...! ¡Ay! (Se desmaya.)

MANUEL: (¡Mucho pesa!)
¿No me juraste, mi bien,
amarme siempre? Pus ven,
a cumplirme tu promesa.


 Escena IX
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


Dichos y MECO, apresurado


MECO: ¡Manoliyo!

MANUEL: ¿Qué traes, Meco?

MECO: Por esa caye datrás
presiguen a la tía Curra.

MANUEL: ¿Quién?

MECO: Arguasiles serán.

MANUEL: ¡Inesiya! Salió güero
el rauto: güerbe en ti ya.

INESILLA: ¿Onde estoy?

MANUEL: Entre mis brasos;
pero te puees ya na jar,
porque la cosa está fea.
Adiós, Inés.

INESILLA: ¿Pus te vas?

MANUEL: Mi maire me está yamando,
y si me yega a fartá,
soy hombre al agua.

INESILLA: Pus anda,
y yébete Barrabás.

MANUEL: Adiós. Ven conmigo, Meco. (Vanse los dos.)


 Escena X
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


INESILLA sola


¡Y no hay dua que se va!
¡Güeña me eja! ¡Dios mío!
¿Si la garra le echarán?
Si se mete en el fregao
y le yegan a dicar,
¿qué remedio? Y ese picaro
arcarde, le quiere mal.
¡Jesús y qué tremolina (Mirando adentro.)
se ha armao! Milagro será
que er probé e Manoliyo
de ésta se yegue a escapa.
Pero er se tiene la curpa:
avéngaselas aya
como puée. ¡Será lástima
sin embargo! ¡Ay negro afán!
No tengo yo er corasón
de asero ni de peernal
para ver una esdicha
si la puéo remediar.
¿Quién viene? Mas ¿no es Bartolo?
Yo no sé lo que me da
de verle aquí.


 Escena XI
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


INESILLA, el tío BARTOLO y un alguacil con linterna


BARTOLO: Too va güeno.

INESILLA: (¿Güeno? La cosa anda mal.)

BARTOLO: Al calaboso con eyos,
y que pongan de guardián
al Tremendo y sus lebreles.
Déme esa linterna acá. (Vase el alguacil.)

INESILLA: (Cayó Manué po lo visto.)

BARTOLO: Inés.

INESILLA: (Lo voy a engañar.)
Güeñas noches, tío Bartolo.
 
BARTOLO: Preso Manoliyo está: ¿lo sabes?

INESILLA: Bien meresío.

BARTOLO: No se gorberá a escapá...

INESILLA:¿Y será osté tan endino,
que a un probé, sin más ni más,
vaya a perder?

BARTOLO: No me ruegues.
Estoy jecho un arquitrán.

INESILLA: Y ¿por qué?

BARTOLO: Cuando tú sabes
que te tengo boluntá, ¿eso preguntas?

INESILLA: Osté
quiere a ese muchacho mal.

BARTOLO: Porque le tienes tú amor.

INESILLA: Eso se ha acabao ya.

BARTOLO: Me engañas.

INESILLA: No, tío Bartolo:
le jablo a osté la verdá:
¡er jenio é Manoliyo
no me puée acomoar!
Er siempre anda en guerra,
y yo soy amiga é la pá.

BARTOLO: ¿Y puéo tener esperansa
de que ar cabo me querrás?

INESILLA: Tío Bartolo...

BARTOLO: Jabla.

INESILLA: ¡En eso
no hay nenguna ificurtá!
Pero mire osté: aunque yo
no quiera a Manué, están
mu calientes las senisas
pa mirarlo así pená.
Suértele osté.

BARTOLO: Yo no pueo.

INESILLA: Pus no hemos jablao náa.

BARTOLO: Inesiya, tú me pierdes.

INESILLA: Yo jago por osté más.

BARTOLO: En fin, si tú me prometes...

INESILLA: (¡Te clavas; probé chaval!)
Le quiero a osté con fatigas.

BARTOLO: ¡Inesiya!

INESILLA: Con afán.

BARTOLO: Pus ve a esirle que sarga,
y que no esté en el lugar
tres minutos, porque entonses...

INESILLA: Al punto se najará.

BARTOLO: Mira que estoy oserbando,
y si hayo arguna señal
de que me engañas, no güerbe
Manoliyo a comer pan.

INESILLA: ¿Me tiene osté por tan farsa?

BARTOLO: Esto es arvertir no más.

INESILLA: (Ya le libré del presiyo,
y es esto lo prensipal.) (Vanse los dos.)

(Cárcel de la villa con dos bancos, uno a cada lado. En uno está sentado Manuel y en el otro acostada la tía Curra.)


 Escena XII
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


La TÍA CURRA y MANUEL


MANUEL: ¿Duerme osté?

CURRA: Manué, no puéo,
¡er sueño juye de mí!

MANUEL:¿Pus qué la tiene a osté así?

CURRA: Tengo muchísimo mieo.

MANUEL: ¿Mieo? Y ¿por qué?

CURRA: La moyera
se me yena é visiones.

MANUEL: Será de jambre.

CURRA: A ocasiones
pienso está ya en la galera.
Yo quiero salir de aquí.

MANUEL: Quiéralo osté, que es rasón.

CURRA: ¡Ay, Manué, que er corasón
se me crebanta por ti!

MANUEL: Duerma osté, maire.

CURRA: ¿Qué ises?
Pus no juera mala carma,
cuando siento que del arma
se me arrancan las raíses.

MANUEL: Asi descansar pudiera...
(y ejarme en pas.)

CURRA: Bien te entiendo;
mas... ¿si mientra estoy durmiendo
me yevan a la galera...?

MANUEL: Yo avisaré.
 
CURRA: Mira, no
te duermas.

MANUEL: (¡Lo que bataya!)

CURRA: Voy a dormir; pero... ¡cava! (Se duerme.)

MANUEL: ¡Qué pronto que lo pescó!
Duerme, duerme, probe vieja,
no tengas ningún aquél,
mientras vela aquí Manuel
mirando para esa reja.
Entre tanto que te dura
escansa nuestra agonía:
ni tú yoras, maire mía,
ni me quemas la figura.


 Escena XIII
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


Los mismos, INESILLA


INESILLA: Manué.

MANUEL: ¿No es una ilusión?
Cuando esa vos he escuchao,
un gorpe aquí me ha sonao
en er mesmo corasón.

INESILLA: Yo soy, Manué. ¿Qué te espanta?

MANUEL: Siéntate.

INESILLA: No puée ser.

MANUEL: ¿No?

INESILLA: No hay tiempo que perder.
juye de aquí.

MANUEL: ¡Virgen santa!
¿Y eso es cierto?

INESILLA: La verdá.
 
MANUEL: (¡Es una jembra sublime!)

INESILLA: Pero espáchate.

MANUEL: Antes ime...
¿Quién te dio esa facurtá?

INESILLA: ¿Quién ha de ser? El arcarde.

MANUEL: ¿Con Bartolo hablaste, Inés?
Mi amor le has vendió.

INESILLA: ¡Pues! No lo quiso hacer de barde.
¡Ea, najensia!...

MANUEL: ¡No me voy!
No quiero yo libertá
si pierdo tu voluntá.

INESILLA: ¡Ya sabes tú quien soy yo!
Pus bien, nájate y no temas.
¡Ay!

MANUEL: No suspires por mí,
infiel: ni te quiero aquí:
vete; Inesiya.

INESILLA: Pamemas.
Ay no me jagas hablá.

MANUEL: No te pongas aflegía,
farsa. -Probe maire mía,
tú no sabes engañá.
Tú sola con tu querer
juiste firme.

INESILLA: Dúas pronto,
¡Manué!, ¡ay!

MANUEL: No, que es un tonto
quien fía de una mujer.

INESILLA: Esto no se puede aguantar:
en quererte estuve loca.

MANUEL: Mira... cáyate la boca.

INESILLA: Too te lo voy a cantar.

MANUEL: Jabla.

INESILLA: ¿Es justo, Manoliyo,
que tú me trates así,
cuando he tomado por ti...
tres onsas é cardeniyo?

MANUEL: ¡Santo Cristo! ¡De verdá!
Pero ime, ¿quién te lo dió?

INESILLA: Siempre lo yebaba yo
pá cuarquié nesesiá.

MANUEL: Tan heroico sacrífisío...

INESILLA: ¡Ay! Siento aquí en este lao...

MANUEL: Eso pronto está curao
con aseite é Aparisio.
Si te apura, yamaré.

INESILLA: No ta partes: yo me muero.

MANUEL: Eja.

INESILLA: Yo morirme quiero;
pero a tu láo.

MANUEL: (¡Qué jaré!)

INESILLA: ¿No sabes que te quería
con tóo mi corasón?

MANUEL: Inés, ¡sin aulasión!
has jecho una tontería.

INESILLA: ¡Ven aquí! No me esampares.
¡Ay! ¡Siento que ya me jundo!

MANUEL: ¡Tú no has venío a este mundo
sino pa darme pesares!

INESILLA:¡Manué! ¡Manué! ¡Que me voy!
La mano...
 
MANUEL: Toma, y espacha.
(Qué lastima é muchacha.)

INESILLA: No ta lejes.

MANUEL: Aquí estoy.

INESILLA: ¡Adiós, adiós! (Muere.)

MANUEL: ¡Yá espichó!
¡Más fría está que un graniso!
Pero, en fin, ella lo jiso
por su gusto, y lo logró.
¡De su vía er triste fin
la mata en su moseá!
¡Y dempués de muerta, está
lo mesmo que un querubín!
¡Murió la lus de mi arma
y mi esperansa me quita!
¡Ay! ¡Probe Inés! ¡Probesita!
¡La van a enterrá con parma!
¡Y es que se murió é veras!
¡Inés, escucha mi afán!
¡No quiere! Ganas me dan
de cántale unas playeras.
La ocasión es la mejor...
Pero, ¿quién se aserca ayí?
¿No es er tío Bartolo...?
¡Sí...! ¡Paese un trasquilaor!


 Escena última
Los hijos del tío Tronera Antonio García Gutiérrez


Dichos, el tío BARTOLO, dos alguaciles


BARTOLO: ¡Inés!

MANUEL: No la yames ya.

BARTOLO: ¿Inés? ¿Dónde está escondía?
¿Di?

MANUEL: Mírala ayí tendía:
no ta serques: muerta está.

BARTOLO: ¡Se burló de mí la endina!

MANUEL: Mira el amor que te ofrese.

BARTOLO: Pero, ¿cómo jué?

MANUEL: Paese
que tomó una meisina.

BARTOLO: (Tú también has de morir,
ya que pierdo mi esperansa.) (A un alguacil.)
Venga osté acá, tío Carransa.

MANUEL: (¿Qué le tendrá que isir?)

BARTOLO: (El querrá salir, ¿tá osté?
Grite osté... “¡Que se va el preso!”
Y entonses sin mas proseso,
trancaso y darle mulé.) (Vase el alguacil.)

MANUEL: (¿Qué querrán jaser aquí?)

BARTOLO: Manué, yo soy tu enemigo,
pero hoy voy a asé contigo,
lo que no isiera por mí.
La carsel tienes abierta:
juye, y ar punto te esconde.
¡Juye, Manué!

MANUEL: ¿Por aónde?

BARTOLO: Mira, por aquella puerta.

MANUEL: Adiós.

BARTOLO: Ya vas aviao.

(Manuel se para delante de la tía Curra al pasar.)

MANUEL:¿Pero qué es lo que estoy viendo?
¡Mi maire! Aun está durmiendo.
¡Pus no se me había orviao!
¡No la igas que me jui,
Bartolo! (Vase.)

BARTOLO: Corre, Manué.
¡Que listo va! ¡Probé de él!

CURRA: ¡Jesú! ¡Cómo me dormí! (Despertando.) ¿Y Manoliyo?

BARTOLO: No está,
tía Curra.

CURRA: ¡No me igas eso!
Pus di...

ALGUACILES: Que se escapa el preso. (Dentro.)

MANUEL: Ay... (Dentro.)

CURRA: ¿Que jué?

BARTOLO: Que murió ya.

CURRA: ¿Quién ha muerto?

BARTOLO: ¿Y si ta flijo?

CURRA: ¿Manolo?

BARTOLO: Resa por él.

CURRA: Lo siento; pero Manuel
en su via jué mi hijo.

BARTOLO: ¿No?

CURRA: Pero ya que tu mano
lo mató, sarga too juera.
Yo lo robé ar tío Tronera.

BARTOLO: ¡Entonses, era mi hermano!
¡Mi hermano Curro!

CURRA: De fé.

BARTOLO: ¡Y yo lo he matao! ¡Quita...!
Aparta vieja mardita. (La arroja contra el banco.)

CURRA: ¡Ay maire! Ya te vengué. (Cae.)
             
                FIN